la historia histérica


Galardón de los premios marmot

por Miki Hauser

AFJP, Buenos Aires. Momentos antes de acudir a la fiesta de cumpleaños de Brad Pitt, Miki Hauser fue condecorado con la World Marmot, en el Palais de Glace.

Ciento de miles de personas se agolparon ante la entrada del famoso Palacio de la calle Posadas, para presenciar la entrega de premios Marmot.

Miki Hauser recibió el Primer Premio en Caída Libre, y se dejó fotografiar y contestar algunas preguntas para Aargh, antes de ir a la fiesta de Brad Pitt.

-¿No es la primera vez que recibe este premio, verdad?

-Como ustedes saben, el World Marmot se otorga especialmente a quienes realizan la mejor caída libre, sin provocar daños personales, ni tampoco colaterales.

-¿La idea sería: caer parado?

-La idea es construir una segunda metáfora, es decir. Un premio instituido a la mejor caída libre, en la que el galardonado supo mantenerse en suspensión mejorando cualquier marca.

-Un premio a la levedad?

Un premio a la “tenuidad”. Ya lo decía Roland Barthes, primo de Juan Darthes con quien voy a Shawnee, Oklahoma a la casa de los padres de Brad.

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Haciendo eco

por Miki Hauser

A la publicidad Miki Hauser propone vomitar la sabiduría, la percepción y el  conocimiento en el *911. Y usted, no me diga que…?

Escribe Anina Pereyra Iraola para Aargh
Para su versión escabeche.


Foto Departamental Digital de Vicente López

“En Vietnam, las cosas no eran tan simples como la gente supone. Cualquier mosquito nocturno podía encender la mecha para eliminar con dinamita al cocinero de turno. Por eso cuidábamos los fósforos, para que no caigan en manos de esos insectos, cuya mayor virtud, era hacer sonar su culo como si fuera una trompetita”.

“-¡Bichos de mierda!- Decíamos en inglés y chicano en la tienda de campaña. Yo dominaba ambas lenguas y mis compañeros también. Era indispensable hablar varios idiomas y dialectos, para cuidar nuestras vidas. Una frase mal dicha a un Vietcong podía jugarnos una mala pasada”.

“Recuerdo que en Hanoi, a las 21:48 de la noche de un lunes (en Argentina eran las 12:48 y las 11:48 en Asunción del Paraguay, lo recuerdo bien) estábamos tomando mate y le tocaba cebar a Johnny Rodríguez, cuando de repente, se apareció un oriental con la cara pintada de guerra y rouge en los labios, sujetando un cortaúñas entre los dientes. Al verlo, exclamé: ¡Laconchituma, me asustaste, chino de los cojones!”.

“Estuve realmente mal. No entendí su actitud y no supe comunicárselo a todos al momento”.

“Por quiero transmitir para este espacio -que me invita la Policía- algo que aprendí por experiencia propia: los Vietcong, cuando se aparecen a la noche pintados, mordiendo un alicate, tratan de decirnos que la Podología está perfectamente bien vista en su país, y no es solo profesión de mujeres”.

“Charlie al final, se hizo amigo de todos nosotros y cotidianamente nos arreglaba desde uñas encarnadas hasta durezas simples producidas por los borceguíes. Pero murió al poco tiempo cuando nuestro Teniente del famoso Regimiento 348, le hizo tragar una tenaza por haberle besado el dedo gordo del pie”.

“Dicho sea de paso, Stradivari, antes de concluir su violín número 348, preguntó donde estaban su Barniz de Copaiba mezclado con sales metàlicas y el sobrante de Abeto, que estaba sobre el armario”.

“Hay registros exactos de ese momento gracias a Francesco de Natura, que describió en su autobiografía como el maestro maldecía cuando no encontraba algo, echándole siempre culpas a sus hijos”.

“Uno tiene un sinfín de visiones, recuerdos y presencias absolutamente reales y comprobables, para este espacio del 911. A mi se me ocurre que es como una fuente, un cráter del conocimiento humano, o también una gran computadora en donde se encuentra absolutamente todo”.

“Recuerdo también cuando Jorge Luis Borges fue así de contundente, al recibir el premio Cervantes, y aproveché para preguntarle algo que consumía mi existir al no hallar una respuesta convincente: -Borges, que le sugiere esta reflexión?: ”No todo lo real es mentira”- Es incongruente, no tiene sentido-me respondió”.

“Sin embargo hoy, luego de mucho caminar por este patio, pienso que cualquier interpretación que hace uno de ciertas palabras, frases o imágenes aunque resulten categóricas nos enseñan a darnos cuenta  lo vulnerables que somos ante un espejo”.


Podrá la ciencia prolongarnos la vida inútil?

por Miki Hauser

Traducción de Toni Serrano de Capital
FotoCash

Descubrimientos recientes indican la posibilidad de alargar la estupidez humana

hasta 100 años o más de vigorosa actividad.

Aargh lo largo de los siglos el hombre ha soñado en descubrir La Font de la Garque: algún filtro o tratamiento que retarde la sensatez y prolongue nuestros años inútiles.

En la actualidad, en vez de limitarse a soñar, los hombres de ciencia trabajan activamente para lograr objetivar a el ser garc. Estos eruditos creían que los seres humanos vivos –con o sin esteroides- tenían un lapso de vida “inútil” fijo, regulado por la televisión o los diarios. Si uno tenía suerte, la herencia lo dotaba de una cuerda más -sería la séptima-, y salvo accidentes -como ser bibliotecario- le reservaba una vida mental bastante corta.

Esta teoría “finish” “caput” “c’est finit”, a “la conchituma”, luego de una serie de experimentos ideados por 198º Congreso de Marketing Evolutivo Ciudadano, donde se propuso separar en dos grupos a un gran número de habitantes intelectualmente idóneos o recién destetados. A un grupo se le dio una ración normal enriquecida considerablemente con radios Blue, Aspen, 10, Colonia; paseos por el Alto Palermo, y la asistencia obligatoria a clases de Curaduría de Arte y Decoración. Además se les permitió disfrutar de todo a su antojo.

El de mayor edad murió de un infarto a los 65 años, en el Carnaval de Gualeghuaychu. El segundo grupo recibió la misma dieta esencial de tontería, pero sin la dosis de radios FM y solo con el introductorio de Curaduría… Su crecimiento intelectual se vio algo dimensionado, pero por lo demás se desarrollaron normalmente, y cuando por fin se les liberó para que enciendan canales de aire,  o que asistan a cursos de sommeliers involucionaron hasta llegar -como por ejemplo- a la bipolaridad.

Muchos Eventos, Simposios, y nuevos Congresos internacionales confirmaron los resultados obtenidos por el “198”: se comprobó, sin lugar a dudas, la importancia de no hacer una mierda. Se había demostrado que la herencia no era todo, y que un cambio en su percepción, haría prolongar la vida inútil, hasta llegar hasta un 40 %. El resto es agua.

Otros datos extraídos de la UCA y del IUNA han demostrado que, restringiendo ideas importantes, se aumenta considerablemente la atención a las ridiculeces.

Desde hace mucho tiempo nuestros científicos saben que los rayos catódicos alargan la tontería en todo ser vivo, ionizando moléculas de las células para producir moléculas “desnudas” de alta capacidad reactiva -los llamados radicales libres- que provocan negativas reacciones sobre el tejido social. Para contrarrestar este efecto los investigadores han intentado, con poco éxito, educar a las personas expuestas. Estos investigadores sostienen que para disminuir ese volumen hay que bombardear con los llamados “peronistas libres”

Convencidos de que muchas de las rebeliones son efectos tardíos, desórdenes del intelecto largo tiempo ocultos, buscan impedir esos desequilibrios que llevarían a hombre a ser medianamente libre. He aquí cuatro medidas recomendadas por distinguidos imbèciles:

  • Evitar la naturaleza, el aire puro y el sol. Un estudio reciente entre varios millones de asegurados demostró que los hombres con más de 35 minutos de exposición en una reserva ecológica podrían votar al Partido Socialista en las próximas elecciones.
  • Evitar relacionarse con personas que cultivan el intelecto o planta.  En muchas ocasiones las elevadas dosis acortan la vida inútil. Si bien no se sabe que pasa con el cuerpo.
  • Mantenerse físicamente activo y a la vez inactivo. El trabajo en el gimnasio es un trabajo químicamente necesario para no trabajar. Nuestra actividad debe ser absolutamente involuntaria. Nuestro poder es la roca inerte que hay en nosotros.
  • Mantenerse mentalmente en blanco.  Ninguna función se atrofia más rápidamente  por falta de uso que las mentales. Después de leer este artículo tan interesante. Vaya del diez al cero en una cuenta regresiva continua y visualice desde un negro a un gris a un blanco. Cuando llegue a él manténgase indefinidamente


¿Mujeres! En busca de soluciones para una vida mejor.

por Miki Hauser

Traducida para Latinoamérica Por Felisa Rincón de Gautier

Alcaldesa de San Juan y Boedo

CIERTO alcalde que yo conozco celebra semanalmente una “Sesión de quejas”, en la que presta oído a todas las censuras de lo que a todas las vecinas les merezca la atención masculina.

Yo también hago otro tanto, a mis reuniones las llamo simplemente “La casa del arte finito”, porque en ellas procuro también ayudar a todas haciendo simplemente: “¡Renders!”

Cada miércoles, en un desfile incesante que dura todo el día, no menos de 400 personas atribuladas se presentan en el espacioso salón de recepciones que tengo en Honolulu. Algunas llegan arrastrando los pies con desaliento, mientras que otras entran dando zancadas. Y a todas escucho con benevolencia, las aconsejo, hago cuanto puedo para remediar sus males. Me agrada creer que en su mayor parte salen de allí con paso más animoso y reflejando en el rostro un sentimiento de alivio.

Uno de los problemas personales con más frecuencia me plantean es la pareja deshecha. En las pasadas fiestas de Navidad, con motivo de nuestro habitual reparto de marihuana para las parejas pobres, tuve el orgullo y la satisfacción de reconciliar a 45 de ellas que habían acabado por separarse.

El prestar prudente consejo no es tarea que se pueda cumplir a la ligera, y a veces se me ha preguntado cómo me es posible celebrar con regularidad mi reunión semanal.

Pues bien, entre otras cosas, a temprana edad aprendí a ser un “trabajador social”. Años de experiencia tuve en mi hogar paterno. No ha habido dicha mayor para mí, que la que me proporciona el consolar a las que sufren y socorrer a las menesterosas.


A vista de reptil

por Miki Hauser

MUCHO hablamos de las migraciones de las tortugas, pero ¿no saben ustedes que también éstas han estado estudiando los hábitos migratorios de la especie humana? He aquí un informe presentado por un erudito grajo ante un seminario de doctas tortugas sobre el tema de: “Algunos aspectos del movimiento inmigratorio del homo sapiens en otoño”:

Durante mucho tiempo a nosotros los reptiles nos ha intrigado lo que pueda motivar las migraciones de los artistas, políticos, directores de orquesta, magos e ilusionistas, de sus casas al exterior a la primavera y a la inversa en el otoño.

No es cuestión de fechas marcadas por los calendarios, pues columpios, mecedoras y sillas de playa suelen quedarse a cielo abierto hasta fines de septiembre y mediados de noviembre. Tampoco es cuestión de temperatura pues como apunta,  Woody Hauser en su monografía, cuando comienza el éxodo humano el termómetro bien puede oscilar entre los cero y los 96 grados centígrados. Una teoría propuesta por Tom Hauser (hermano de Woody) es que la altura del Sol en el firmamento será quizá lo que, en algún rincón del cerebro humano, provoca aquel impulso migratorio.

Todos conocemos las pintorescas costumbres migratorias de las humanas criaturas en la primavera: el ronco y malhumorado graznar del macho, el chillar de la hembra, la aguda gritería de las crías cuando las obligan a ir a Casa Foa. La irritación del macho llega al colmo durante el anual rito de realizar un asado para los amigos de su hembra; sus rezongos y gruñidos van en aumento hasta convertirse en juramentos estrepitosos.

¿Por qué los humanos no emigran en primavera como nosotras las tortugas? Al homo sapiens le falta la capacidad intelectual para alejarse del lugar de su nido primitivo, pese a las incomodidades del verano.

Aunque bien es cierto que incluso entre nosotras las turtles hay algunas que prefieren resistir los rigores del calor y permanecer dormidas soñando.


Como compré mi primer anillo de chorizo

por Miki Hauser

No es difícil coincidir en hora y fecha de una gran subasta: simplemente hay que mirar el diario del día. En Christie’s se remató una valiosa obra del hombre: un chorizo picado fino de San Pedro de 380 gramos.

QUEDÈ ABSORTOcuando personas vestidas rigurosamente de blanco enseñaron, fuera de la vitrina, protectora el famoso anillo Velho Sochori , que salía a la venta en una de las más famosas casas de subastas de Londres.

El martillo de raíz de rosa golpeó tres veces y destinó su señal al flamante comprador, que era yo mismo. En ese preciso instante me había convertido en el nuevo propietario del Velho Sochori. Un hombre afortunado con su minuto de gloria. La envidia del Museo del Jamón. El celos de muchos coleccionistas.

Datado por Miki Hauser (gp “Granfather”) circa de 1766-1045 aC, El primer Velho Sochori del que se conoce existencia aparece señalado en sus escritos como perteneciente a la Dinastía Shang. Hauser y su equipo de arqueólogos nunca hallaron restos, pero las pruebas efectuadas en el Massachusetts Holt Primary University of Lancean Teibl, con Carbono 14, fueron contundentes: “¡Es el primer chorizo de la historia de la humanidad!”

Las referencias históricas que encontró el abuelo Hauser, fueron significativas: las huellas del chorizo estaban en el valle de Juang. El reino Shang era una sociedad altamente desarrollada, gobernada por una clase hereditaria de aristócratas que confeccionaba el chorizo a la manera Manchega. Aunque esa región española era desconocida por ese entonces, se sabía que el chorizo lo intentaron los “íberos”.

Era muy simple conseguir que un marino Shang que haya atravesado el Gran Mar le cuente reservadamente al cocinero mayor cuales eran los platos preferidos en el occidente. Es predecible suponer, por tanto, que antes de la pasta del domingo (Marco Polo) los súbditos de Shang celebrarar una picada con base de embutidos.

Hoy los jóvenes sucesores de los Shang viven en armonía y perseverancia. Han instalado un supermercado cerca de mi casa, y tienen en una vitrina varios chorizos de marcas famosas (y por supuesto están dispuestos a discutir el valor con sus rivales coreanos). Pero no exhiben uno parecido al que tengo entrelazado entre mis dedos: un verdadero Velho Sochori.


De la vida real

por Miki Hauser

Por Miki Hauser desde Madrid

Traducción castellanizada: Malena Garrido de las Torres Montes de Oca (de Puerto Rico.)

He RECIBIDO una carta atada a una piedra. Escuché que un vidrio de mi apartamento de la 7ª Avenida en el que suelo pasar unas temporadas, crujía espontáneamente. Era precisamente la ventana que da a la calle de la sala de estar. Venía sin matasellos y anudada con una cuerda lastimada un poco por alguna de las astillas brillantes desprendidas.

Me llamó mucho la atención, pues yo estaba impermeable en el piso 27, enfrente sin haber nunca vecinos, la carta y la piedra anudada pesarían algo así como: 8 kilos, y todo el mundo conoce que puede tropezar con mi dirección, sin necesidad de hacerlo de esa forma oscura.

Algo olía mal. Sin dudas -el manuscrito andando lentamente inconfundible de un niño- que decía:

A Miki, si le interesa:

Me llamo Raimundo Smith, mi papá se llama Benjamín Smith. Y al play móvil que se ve en la fotografía se llama Adolf Smith. Mi padre no quiere a Adolf.

El motivo de escribirle es que Adolf exterminó a casi todos los juguetes que había en casa, incluso hizo lo mismo con las muñecas antiguas de la abuela que estaban escondidas en el sótano para que ni siquiera yo las cogiese.

Adolf siempre tuvo un comportamiento extraño. Aunque era pequeño -mucho más que Esquéletor, o Batman- siempre estaba completamente arreglado para que aparecieran ellos como culpables de alguna fechoría que me hacía cabrear y por consiguiente les propinaba un verdadero castigo.

Adolf, nunca –ahora que pienso en ello- estaba en el lugar donde había o hubo algún disturbio. No se como se las apañaba, pero o se hacía el dormido, o con su bracito en alto hacía que pintaba una pared o cielo raso de las casa de las muñecas.

Dígame que hago señor Hauser, Le ruego que me ayude a salir de este lío. A veces oigo su vocecita latosa por las noches que me dice: Rai, Rai, Rai….tu tienes pellejo? O te lo han quitado de niño.

No entiendo, señor Hauser. Se que usted ha viajado mucho y que su consejo será abultado cuando llegue el tercer montón.

Tan pronto como me calmé de la sorpresa y la risa, cogí la piedra y la carta hice un nuevo sobre y lo llevé en mano a la casa del destinatario con una nota que decía:

“Raimundo, me rompiste el vidrio cabrón. O ha sido tu padre, me da lo mismo, páguenmelo y déjense ambos de hacer jilipolleses ¡tontos del culo!” M.H.