...por un país mucho muy mejor

Por una iglesia mucho muy mejor

por Chuyo



Cualquier cristiano con un mínimo de decencia debe admitir, no sin un poco de remordimiento e incluso tristeza que, en los últimos años, los casos de conductores espirituales que han cometido el pecado del abuso deshonesto contra menores se han multiplicado en los medios de comunicación.

Si bien no es el objetivo de esta misiva ahondar en las razones del fenómeno, solo bastar recordar que lo pornografico y lo perverso se han vuelto moneda corriente: La primera caida bajo la garra de sectores agnósticos que tan redituable suelen encontrar la explotación del (ya no tal) tabú del sexo; el segundo convertido en una simple estratagema comercial para mejorar el rating o número de ediciones vendidas de programas o publicaciones supuestamente informativas.

La necesaria contención de este material, asimismo, se ha convertido en una tarea cáda vez mas dificil. Las nuevas tecnologías, encabezadas por esa herramienta de libre difusión de ideas que es el internet, no colaboran en la tarea, y sus supuestos filtros son ineficazes para las criaturas crecidas bajo su manto.

En este contexto oscurantista, resulta hasta comprensible el poco interés que ha recibido nuestra congregacion por parte de las nuevas generaciones, sometidas a tal pecaminoso lenguaje desde temprana edad. No solo nuestros jóvenes asisten cada vez menos a la práctica moderada de asistencia a misa dominical, sino también que la cantidad de futuros promulgadores de fé recibidos en el seminario se reduce exponencialmente cada nuevo año.

La iglesia debe, en parte, bajar su cabeza y hacer mea culpa; en los albores del siglo XXI no pueden seguir negándose, a nuestro pesar, los avances en médicina. Aquello, otrora prohibido por las santas escrituras, se ha reducido, en los últimos tiempos, a una mera cuestión de necesidad fisiológica que incluso puede prevenir terribles enfermedades como el cáncer.

Sin embargo, no por ello nuestra fé debe doblegarse ante los designios de una supuesta ciencia por demás equívoca; ni mucho menos someterse a los consejos, siempre subjetivos, de especialistas en la materia. Nuestra congregación debe dejar su posición de brazos cruzados ante la falta de conductores de la fé. Es necesario tomar cartas en el asunto.

Creemos que es necesario rescatar la figura del eunuco, un fiel servidor al rey, un vasallo del representante de Dios en la tierra, y, por consiguiente, del Señor en sí mismo. Sencilla en lo terreno de lo práctico, la euniquización sacerdotal, una pequeña intervención quirúrgica que inhabilite el origen fisiológico del pecado, creemos que será una alternativa eficaz ante la reincidencia por parte de sacerdotes en el vicio de la lujuria. Una pequeña intervención quirúrgica que implica, asimismo, un profundo acto de fé, mas que necesario para la conducción de una nueva Iglesia a lo largo de estas etapas oscuras que se avecinan sobre ella, y en donde debe brillar más que nunca.

Aplicada en temprana edad, previa a la aparición de la denominada pubertad, ello conduciría también a que los fieles dejen de encontrar en nosotros motivos de desconfianza y maldad, y asistan, nuevamente, a los brazos de nuestro señor, que no entiende de maldad

Dicho esto, solo cabe destacar que es hora de que piense en el futuro de sus hijos. Piense en la euniquización, una alternativa más que viable para la propagación de nuestra fé.

ASOCIACIÓN CRISTIANA PRO-EUNUCOS



2 Callate en “Por una iglesia mucho muy mejor”

  1. fu balbuceo:

    ¿dónde firmo para apoyar dicha política? ¿o entrego mi miembro?

  2. fu balbuceo:

    disregard me, i suck cocks

Entonces...