Poemas Pelotudos

Secuencias y combinaciones de botones en un sistema coordinado

por



Anoche, sediento del agua servicial,

bajé a la cocina y encendí la luz.

Grave fue mi sorpresa al ver

una cucaracha rumiando entre las migas.

Fue su paz lo que me asombró,

pues aproximé mi cuerpo para espantarla

pero ella no acusó recibo.

Me acerqué aun más, hasta ver sus ojos fanáticos

y le susurré: “Tal vez sea el momento de irse.

La luz está brillando sobre tu carcaza,

Y la espesa guarida que tanto amas

todavía está lejos”

Ah, pero la guacha, sin el menor reparo,

dio media vuelta y siguió masticando

la baba jugosa del polvo y el pan,

ignorando las reglas implícitas

entre artrópodos y mamíferos,

las viejas normas de sal

(pues cierta vez compartimos el mar)

Recuerdo haberla pateado.

Recuerdo mi pie y el impacto.

Recuerdo el jugo manchando el zapato.

Recuerdo haberme sentado a pensar

¿Qué es esta guerra entre hermanos,

si una vez compartimos el mar?



Entonces...