¡No es paranoia!
Ground Zero Rosario: La Mafia de las Heladerías de Avenida Pellegrini
por lemmycaution
Por determinada cantidad de razones, es natural que los negocios se aglutinen en una calle en particular. En principio, basta que dos o tres locales se dispongan más o menos cerca para que todo el resto quiera hacerles competencia y ofreciendo sus productos a los clientes. A su vez, la gente ya sabe que para buscar esos productos tiene que ir a esa calle. Seguramente también, en otras épocas existían razones de seguridad, status social, cercanía a los puntos de proveeduría, etcétera.
Así tenemos calle Santa Fe para los bancos, calle Maipú para los orfebres, boulevard Oroño para las clínicas, avenida Uriburu para los talleres de camiones, calle San Luis para los negocios coreanos, calle Pasco para los travestis, calle San Juan para las prostitutas más old school… y avenida Pellegrini para las heladerías.
Uno entiende que el joven profesional que quiera comprarle una alianza a su prometida aprecie la comodidad de que las joyerías se encuentren próximas, de forma de poder recorrerlas a todas para comparar precios. Es lógico que los grupos de salud elijan al coqueto boulevard Oroño para poner ahí sus clínicas, y de esa manera justificar un poco mejor los infladísimos precios de sus tratamientos. Es comprensible que el ejecutivo de la city quiera a todos los bancos juntos para poder estar al día con los rumores y sacar la plata antes de la próxima corrida bancaria. Hasta se entiende que el viejo bagayero quiera poder ir con la Cupé Fuego por la zona de Mitre y Pasco para ver cuál de las chicas tiene menos pinta de ex-personaje de Titanes en el Ring.
Lo que nadie entiende es por qué diablos uno querría una enorme y larga avenida colmada de heladerías. Figurando en cuanto artículo o folleto turístico como la calle con más heladerías de Latinoamérica (aunque no pude encontrar confirmación de esto, así que el querido lector podrá dejar su valorado aporte, si lo tiene, en los comentarios), Avenida Pellegrini es un reguero de locales gastronómicos. Ya de por sí es muy sospechoso que los dos tenedores libres que alguna vez causaron sensación en la ciudad se ubiquen uno en frente del otro –aunque más sospechoso fue cuando les encontraron mano de obra oriental esclava atrás de una chapa. Pero más allá de eso, ¿quién sale de rotation de heladerías? ¿La gente sale a comparar gustos y precios de cremas heladas? No me imagino a nadie diciendo “Mirá, estuve sacando números y la mejor relación costo-beneficio la tenés en Yomo”. ¿Alguien alguna vez se gastó su sueldo en una noche descocada de excesos de crema de cielo, sambayón y chocolate con avellanas? Lo encuentro difícil de creer.
Entonces, hay que dejar de lado las explicaciones que nos ofrece el marketing, y en cambio pensar en las razones que tienen los heladeros para cofradiarse. A continuación enumero una serie de teorías al respecto, tan factibles todas que no he podido descartar ninguna.

Mm, Soylent Verde. Charlton Heston tendría razón.
SOYLENT GREEN IS ICECREAM. Detrás de la tierna fachada de las heladerías se esconde todo un macabro sistema de procesamiento de gente. La feroz competencia por captar al consumidor de helados habría llevado a una “guerra de nuevos sabores” entre fabricantes, que al ver agotadas todas las posibles combinaciones de crema americana, merengue, dulce de leche, bombones Marroc y galletitas Oreo, tuvieron que orientarse a nuevos y extraños ingredientes animales para no perder la originalidad. Eventualmente se acabaron las especies (previo un largo período donde se hizo extensivo uso de los sabores de los gatos) y se vieron forzados a acudir a sustancias del cuerpo humano para elaborar siniestros gustos como el famoso “fideos con salsa”.
Así, los heladeros se conglomerarían en una sola calle para taparse los unos a los otros y mantener a raya cualquier posible “fuga”. Esta información habría llegado a oídos de María Marta García Belsunce, titular de Missing Children, y por eso habría sido silenciada.
LA “PIPELINE” HELADERA. Las heladerías estarían dispuestas a lo largo de un ducto cremoso que las provee a todas por igual de la “materia prima del helado”, que es por lo que, en el fondo -seamos sinceros- todos los helados son más o menos lo mismo y no importa en qué local te metés ni qué gusto pedís (que es por lo que TODO ESTE TEMA RESULTA EXTREMADAMENTE SOSPECHOSO).

Las rosarinas. ¿Serán así por el helado?
La teoría no es descabellada porque calle Pellegrini tiene llegada directa al puerto, lugar desde donde se diseminaría la “materia prima del helado”. Además, explicaría toda una serie de cuestiones inquietantes de nuestra ciudad. Como por ejemplo, que esta “materia prima” haga a nuestras mujeres más lindas y más histéricas que en el resto del país, castigándonos por vaya uno a saber qué ofensa del pasado. O que contenga algún estupefaciente narcótico que nos haga tolerar año tras año la Fiesta de las Colectividades, que de otra forma no se sostendría. También cabe la posibilidad de que la droga diluida en el helado “ablande” a la gente para que se bañe en el río Paraná sin el menor pudor, fenómeno que nunca ha dejado de causarme una mezcla de náusea y sorpresa.

Delirando. Así nos dejarían los helados.
SON TODAS LA MISMA. Todo, tooodo este quilombo de las mil y una heladerías en una sola calle no es más que una maniobra turística para figurar en el libro Guinness de los Récords. Se trataría de un turbio acuerdo fraguado entre algún grupo empresario -digamos Franco Macri, Bunge y Born o Amalita Fortabat- y algún intendente -pongámosle Cavallero o Usandizaga- para ubicar en el mercado todo el excedente de “materia prima del helado” (con opción de que también esté adulterada para hacer histéricas a las mujeres) bajo la ilusión de que son muchas empresas en competencia y de paso ganar notoriedad mundial.
De ahí que últimamente Rosario tenga tanto microturismo y que se haya construido el puente, el nuevo aeropuerto, la autopista a Córdoba y el tren bala. De todas maneras, no sé si está sirviendo porque NO ME CONSTA PARA NADA que no haya alguna otra avenida con más heladerías, pero más allá de eso, porque dudo que Juan Carlos Guinness esté interesado en UNA IDIOTEZ ASÍ.
Tontería o no, es un asunto preocupante al sin-dudas hay que estar atentos. ¡Vigílenlo de cerca!





que mierda fuma el boludo que puso todas estas cosas! jejej loco deja de fumar hace mal tomate un heladito jej
che al paja brava q escribe estas giladas que vaya de ANABELA ASCAR EN CRONICA. Y que se haga cullar por esos nenes de PASCO que me “contaron” que te dejan rengo
sabrina, estás buena por lo menos? o te tengo que imaginar necesariamente como un ogro con concha?