¡No es paranoia!

#6: El cine moderno

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Cuando todavía no terminaba de recuperarme de la muerte de Ingmar Bergman, el más grande director de cine de la Historia después de Federico Fellini (es que por mi edad todavía me regocijo más con el simbolismo mágico que con la historia de un profesor moribundo y melancólico, por ejemplo), vengo a enterarme de que el mismo día murió Michelangelo Antonioni, y pocas horas antes que él, Michel Serrault.

Lejos de dejarme llevar por la congoja y componer sentidas elegías (eso ya lo hice en otro lado), llamaré aquí a que mantengamos la cordura y la frialdad analítica, pues evidentemente tamaña seguidilla de decesos resulta en extremo sospechosa. Con escasas horas de diferencia y al peor estilo de una novela de Dan Brown, mueren en Suecia, Francia e Italia tres exponentes mayores (no vamos a explicar por qué; eso también ya lo hice en ese otro lado) del cine moderno.

Por supuesto que el cine no es más que un truco barato de feria, pero de Frank Capra a Joseph Goebbels, todos supieron reconocer tempranamente su poder como herramienta de ortopedia de masas. Entonces, que en 24 horas fallezcan tres tipos que fueron responsables mayores de la metamorfosis que sufrió este arte en la segunda mitad del siglo veinte, o sea, justito justito en la misma mitad en la que cae el comunismo, Alfonsín y los pantalones elastizados, bueno, pues me resulta terriblemente sugestivo.

Está bien que todos ellos estaban bastante bastaaante jovatones, pero que en un lapso tan corto mueran tres (¡no dos; tres!) y encima todos del mundo del cine, no sé, yo no me la morfo. Yo no entiendo cómo las autoridades europeas no investigan a los enfermeros y al personal de servicio que cuidaba a estos señores. Además, observando que la operación coordinada abarcó todo un continente, y encima desde la parte más fresquita a la más calurosita, intuyo que quienes estuvieron involucrados en ella no son jugadores menores. Por lo tanto, en un acto desinteresado de civismo, le sugiero a la división criminalística del INCAA europeo (porque ya son así como un país) las siguientes líneas de investigación, así como qué hacer en cada caso:

STEPHEN FREARS. Su última película lo pinta re buenito a Tony Blair, por lo que debe ser bien bien gorilón. Recomiendo remoción de por vida de licencia para filmar con cualquier tipo de aparato, hasta con camarita de celular.

NICOLAS SARKOZY. Habló bien de Bergman cuando murió, lo que me resulta muy sospechoso de parte de un fascista eugenasta. Es fija que está involucrado. De todas formas, aunque la investigación termine sugiriendo que no tiene nada que ver, sugiero su encarcelación y/o tortura, por si las dudas.

SILVIO BERLUSCONI. Hizo mierda el Festival de Venecia y Cinecittà, así que no me extrañaría que haya hecho mierda a Antonioni. También recomiendo cárcel y torturas chinas, pero ya directamente sin investigarlo ni nada.


“A Berlusconi no se lo convoca al diálogo.
Se lo cita en un tribunal.”
Fellini dixit.

De nada y espero ver la pronta efectivización de estas medidas. Avisen cuando muera uno, solo uno, en Estados Unidos, que tengo unas cuantas “líneas de investigación” por ese lado.



Entonces...