¡No es paranoia!
#5: Las mujeres embarazadas
por lemmycaution
Producto de varias películas de acción de setting “urbano”, en su mayoría protagonizadas por Bruce Willis o Richard Gere, se ha filtrado en el imaginario popular cierta leyenda urbana que habla de unos “hombres topo” que viven en las alcantarillas de Nueva York, y por extensión de toda gran urbe. Estos seres confirmarían una hermética sociedad subterránea, arisca y difícil de contactar.

Poco serio. No hay tal cosa como hombres topo.
Una explicación más sensata diría que son meramente vagabundos y gente sin techo que buscan protegerse de las inclemencias del tiempo en los lugares que nadie habita bajo tierra. Y no es que no se los vería nunca, sino que cuando salen a la luz no son más que personas como ese croto que se parece a John Malkovich. Pero por alguna razón, la gente sigue prefiriendo creer en unos ridículos tipitos que solo son vistos durante persecusiones con tiros y subtes.
¿Será acaso que el inconsciente colectivo proyecta en los vagabundos, la gente de la calle por antonomasia, alguna innombrable sospecha sobre la existencia de un grupo cuyos miembros se muestran solo en raras ocasiones? El atento lector habrá a esta altura adivinado; me refiero, por supuesto, a las mujeres embarazadas.
Es un tema delicado, pero debemos decirlo a viva voz sin pelos en la lengua. ¿Quién ha visto alguna vez a UNA mujer embarazada? ¡Nadie! Siempre que alguna aparece, ves a ocho, quince o hasta veintisiete en una misma tarde. El fenómeno es sumamente curioso porque no se da con otros grupos demográficos similares: nunca te topás tantas veces con esos pendejos cancheros y engominados que tratan de venderte un reloj despertador, o con señores ciegos esperando que alguien los ayude a cruzar la calle.
Y nadie me va a conformar con explicaciones como que hay estaciones del año donde hay más embarazos, o que los jueves Falabella tiene descuentos en ropa de bebé. ¿Por qué salen en tandem? ¿Qué hace que un determinado día anden todas recorriendo la peatonal? Acá-algo-hay. Mi larga experiencia como investigador sugiere las siguientes hipótesis:
LA TEORÍA DE LAS ESPORAS MORTALES. Como todos sabemos, la del embarazo es una época donde actúan hormonas de nombre raro, generando cambios fisiológicos inusuales (crecen panzas y senos, además de que eventualmente salen criaturas llorando del propio cuerpo de la mujer) y extrañas fluctuaciones del comportamiento como antojos, llantos y afiliaciones al partido radical. No sería descabellado entonces pensar que el departamento de Investigación y Desarrollo de Cheeky ha hallado en cierta alteración del polen de alguna flor la forma de activar una ansiedad consumista en las embarazadas, mujeres que hormonalmente se encuentren en situación de particular “receptividad” ante agente (no me pregunten los detalles; soy investigador privado, no Carlos Chagas).
Así, cuando las ventas de la empresa andan bajas, simplemente rocían unas pocas esporas y todas las mujeres salen desesperadas a buscar un local de Cheeky. Al no encontrar ninguno (yo por lo menos no tengo idea de dónde están), se quedan dando vueltas en la calle durante toda la tarde, uno se las cruza y cuando vuelve a su casa comenta “qué onda, ¿salieron todas las embarazadas juntas hoy?”.
LA TEORÍA DEL OXÍGENO. Algún oscuro fenónemo (no sé, la luz mala ponele) eventualmente drena el oxígeno de nuestras casas. Como las mujeres embarazadas necesitan más aire (son dos, después de todo), se ven obligadas a salir y caminar por la peatonal sin parar toda la tarde. Yo me inclino por ésta.
LA TEORÍA “GUERRA DE LOS MUNDOS”. Capaz que en realidad los humanos somos todos creación de una especie superior y en realidad no podemos reproducirnos por nosotros mismos. Entonces, cuando un miembro de nuestra especie “concibe” (este blog es apto para todo público, sí), algún dispositivo adentro del propio cuerpo, como por ejemplo el misterioso apéndice, notifica a alguna central alienígena subterránea que el especímen humano ha de ser reemplazado por un “robot capullo” donde crecerá el retoño. Por razones económicas, Nuestros Creadores no llevarían a cabo esto instantáneamente sino que harían algo así como “tandas charter” de robots capullos que son enviados sólo cuando el número de concepciones llega a determinada cantidad, y nosotros, pobres inocentes, pensamos que justo ese día salieron todas las embarazadas juntas.
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Ojo. Tu mujer embarazada podría ser un despiadado robot.
Así se explicaría perfectamente por qué los embarazos duran tanto tiempo (para que se pueda llenar el “envío charter”) y por qué al principio no se nota la panza (porque todavía la persona no fue reemplazada por el “robot capullo”). Igual esta alternativa no me gusta tanto porque al apéndice no le conozco ninguna antenita.
En fin, esténse atentos.




