¡No es paranoia!
#4: El “Anschluss” de los barrios privados
por lemmycaution
Finalmente, ¡No es paranoia! ha llegado a las mil visitas reales, es decir, sin contar las seguramente más veces que yo entro nerviosamente a chequear quién me lee. En todo este tiempo (?) que el blog lleva con vida,
- mi gran amigo Monsieur Côtelette fundó Aargh! (que, en un brote de cipayismo pro-yanqui, no lleva el signo de exclamación de apertura) y logró tener la misma cantidad de visitas que este humilde reducto, pero en menos de seis dÃas;
- empecé a escribir en Aargh! toda reflexión no paranoica, como la consagrada saga de consejos para divertirse durante los partidos de la Selección, de probada efectividad el domingo pasado (ha causado algún que otro portazo por parte de amigos);
- sufrà insomnio;
- boché un examen (en el cual figuraba un problema del cual más tarde me enteré que no era posible resolver con la bibliografÃa de la cátedra, asà que ahÃ-algo-habÃa también)
- apareció un tal Ronald Longstrom con serias amenazas;
- descubrà que elegir las fotitos y los links de un post me toma más tiempo que de hecho escribirlo;
- multitud de gente llegó a este blog buscando “lencerÃa Selu” y “Araceli González” en Google;

Araceli González = éxito. Esta foto sola me traerá 624 visitas.
- recibà diariamente al menos una visita gracias al tag “Chupacabras”;
- el link que más visitan mis chismosos lectores es mi fotolog, que irónicamente hice para promocionar esta página;
- llegó una persona buscando “TRAVESTIS EN TELEVISIÓN”, asÃ, con mayúsculas, lo cual lo hace aún más depravado;
- renunció Felisa Miceli.
Asà de turbulentos fueron estos últimos diez dÃas, y por eso querÃa festejarlos relajándome, para variar, con algo de futurologÃa paranóica.
Resulta que el domingo salimos en auto con unos amigos a buscar lugares recónditos por las afueras de Funes, y no encontramos ni uno solo. No se distingue cuándo empieza un barrio privado y cuándo termina el otro, y al transitar por las calles de la zona uno tiene la constante impresión de haberse metido en algún área restringida por error y que en cualquier momento será reprendido por un guardia de seguridad. A esto se le suma la ya tradicional sensación de haber transpasado algún portal de la Dimensión Desconocida, ingresando sin saberlo en un suburbio de Baltimore o tal vez de Cincinnati. Todo parece indicar que los alrededores del aeropuerto han sido invadidos por alguna especie de “plaga de los countries”.
Lejos de querer esbozar un largo y aburrido discurso sobre lo patética que es la vida del tÃpico nuevo rico neofascista/pseudoneofeudalista que habita en un country, aunque sobre todo para evitar caer en el manifiesto contracultural, obviaré toda descripción del tema y pasaré directamente a ofrecer mi experta opinión al respecto, respaldada en la autoridad que me confiere mi tÃtulo de bachiller secundario.
Bien, esta vez no hay diferentes teorÃas. Lo que pasará es lo siguiente: en pocos años, las afueras de toda ciudad mediana y grande -de la Argentina o del mundo, da igual- estarán salpicadas de barrios privados. Con todo comercio y/o institución operando directamente dentro del propio perÃmetro de éstos, y sin necesidad alguna de seguridad, educación, salud ni espacios verdes, lo único que separará a un country del otro será la ocasional autopista, o a lo sumo algún humilde caminito asfaltado.
Para ese entonces, el Gremio Argentino de Residentes de Countries Asociados (G.A.R.C.A.) ya tendrá pleno vigor, e inspirado por la estrategia hitleriana del “Anschluss” prusiano para quedarse también con el Corredor del Danzig, comenzará un intensivo “lobby” frente al Estado ( organización seriamente debilitada al ver vistas sus funciones relegadas exclusivamente a proveer un marco legal) para que éste ceda los escasos terrenos de las vÃas públicas tendidas entre un barrio privado y el otro. Sus argumentos serán que “no tiene sentido que nuestro territorio esté interrumpido por lonjas fuera de nuestro control” y que “es sumamente incómodo para nuestros residentes que no podamos gestionar nosotros mismos esas carreteras”. La campaña estará apoyada por afiches con la leyenda “va a estar bueno El Carmel” y conferencias de prensa que dará Jimmy Macri Jr. Jr. (nieto de Mauricio) junto a linyeras que habitan bajo los puentes de la Panamericana. En ellas se se ilustrará la mejor vida que les espera a éstos trabajando como jardineros, con humanitarios contratos de “leasing” que a cambio de un sueldo les permitirá acceder a comida y una casilla con un lecho de paja y una bolsa de arpillera.

Búnker. “La CaÃda” se habrÃa filmado dentro de un country.
Luego de conseguido el éxito, la Confederación G.A.R.C.A. tendrá rodeada con “anillos residenciales” cada centro de ciudad importante del paÃs, y aplicando la misma estratetegia de Anschluss, exigirá que le sean entregados los municipios. La diferencia es que en esta ocasión será un mero trámite sin operación de marketing, pues la resistencia será menor ante el “buen trabajo” que se hizo anteriormente gestionando las carreteras privatizadas.
Con cada centro urbano importante en poder de G.A.R.C.A., el Estado quedará prácticamente obsoleto en cuestión de algunos años y la sociedad tácitamente adoptará un sistema feudalista de facto donde los campesinos fuera de las murallas estarán en relación de “leasing” y “offshoring” en contratos que estipularán trabajar a cambio no de un sueldo sino de protección, al tiempo que se instaurará nuevamente la ley de pernada. Como estos cambios se darán en paralelo en muchos paÃses, las fronteras polÃticas se borronearán y todos se regodearán con lo ciertos que estaban sobre el “fenómeno de la globalización” y comenzarán a ponerles nombres como “Milton Friedman” y “Francis Fukuyama” a las piscinas y las club houses.
Esta situación se esparcirá por todo el mundo, pero todo todo, y la Humanidad vivirá en condición “fin de la Historia” por varias generaciones, hasta que Endemol discontinúe Gran Hermano porque ya irán por una edición de tres cifras y eso “quedarÃa feito en el logo”. Entonces, las amas de casa aburridas comenzarán a exigir que el césped esté bien cortitom, por lo que, harto, el jardinesado -asà se dará en llamar a la clase social del personal de servicio oprimido y explotado- estallará en sangrientas revueltas, habrá linchamientos masivos, la Humanidad se convertirá en un jardÃn del Edén anarco-contractualista con “leasings”, “offshorings” y “trusts” pero socialistas, y los club houses devenidos centros comunitarios se pasarán a llamar “Noam Chomsky”.
Asà que en esta ocasión, mi consejo serÃa que no se preocupen por la proliferación de los barrios privados. Puedo estar sonando COMPLETAMENTE GORILA, pero les aseguro que A LA LARGA ES ALGO BUENO. Sigan, sigan peleándose por el centro de estudiantes que total el mundo está encaminado, eh.




