¡No es paranoia!
#14: Los acondicionadores
por lemmycaution

Así es, amiguitos, no véis visiones. Pues ¡No es paranoia!®, el galardonado boletín informativo que develó a la sociedad decenas de turbios manejados y conspiraciones urdidas por los intereses sectarios que manejan al mundo desde las sombras (si está leyendo esto en voz alta, puede tomar aire en esta coma), ese mismo, se muda a ¡Aargh!®.
Porque en la tarea de desenmascarar los macabros negociados que dominan imperceptiblemente nuestra vida, ¡oh lectores!, lo importante es el alcance. Cuantas más personas despertemos, mayor será la posibilidad de nuestra victoria. Y nada mejor que un sitio serio, derecho y humano como ¡Aargh!® para propalar la palabra de la Verdad.
De modo que temed no más, pues siempre que este equipo de comprometidos periodistas detecte sospechosa actividad alguna, tened por cierto que la leeréis aquí. A la sazón, os presentamos aquí un tema al que peligroso es sacar ojo de encima. No dudéis tampoco en consultar los archivos, donde podréis encontrar convenientemente las entregas anteriores.
Recordad, ¡no es paranoia!, es un seguimiento crítico y comprometido con la verdad sobre las diferentes manipulaciones que hacen, bajo nuestras propias narices, los grandes intereses del Capital internacional, amoral y apátrida.®

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Bueno, basta, loco. Esto ya no es paranoia. Posta, hagan de cuenta que me tomé tres Alplax y dos Normalcin comprimidos 500mg, porque esto es algo que le pone los pelos de punta hasta al más escéptico.
¿A quién no le pasó que llega a su casa feliz (es una forma de decir) por haber comprado un nuevo shampoo, prende la ducha, se desviste, se mete bajo la lluvia, y comprueba horrorizado que lo que tiene en la mano es un ACONDICIONADOR?
La otra vez no se quién en casa compró un envase de cada uno, y para diferenciar entre el shampoo y la crema de enjuague estuve CINCO MINUTOS buscando el rótulo aclarador. Sí, ya sé que Podeti publicó un miravós con una sencilla regla para acordárselos, pero los blogs de humoristas, gracias a Dios, no son la primera cosa que se me vienen a la cabeza cuando ESTOY DESNUDO. Y ni mencionemos el gasto de UN BIEN ESCASO COMO EL AGUA POTABLE que este flagelo está causando.
Yo no entiendo cómo Rita de Lázzari todavía no armó una campaña mediática en torno a esto, con plan de lucha y escraches a las empresas y a la oficina de Defensa del Consumidor. Es más, realmente me intriga por qué es que Carolina alias “La Peleadora”, todavía no armó un berrinche neurótico de dieciocho párrafos humillando a los responsables de la comercialización de productos de higiene personal.
No puede ser que la etiqueta del Sedal sea verde manzana, y el rótulo que indica que se trata de un acondicionador está EN UNA ESQUINA, EN LETRA MÁS CHICA QUE EL “INDUSTRIA ARGENTINA”, Y EN COLOR VERDE… NO SÉ, VERDE PASTO, PORQUE LA VERDAD, ENCIMA, SOY MEDIO DALTÓNICO. SÍ, Y QUÉ.

De estos seis envases, tres son shampoo y tres acondicionador. Indíquenos cuáles y gane un Cero Kilómetro. En serio eh.
Evidentemente lo que tenemos aquí es una campaña patronal para insertar a toda costa un producto. Comercialización fraudulenta, viejo. Como ese temita de ese detergente que con una gota te lava cuarenta platos, entonces “conviene”. ¡Y claro que conviene, papá! ¡Le conviene al que lo fabrica, porque nunca nadie va a ponerle menos de “una gotita” a la esponja, siempre se va a pasar y va a estar como tonto pensando “viva Cobos, viva Cobos, comprando este detergente al cuádruple de precio estoy ahorrando!”. Bueno, acá es lo mismo, señores. Yo se los digo, creamén, de estas tres o cuatro posibilidades no sale:
- El acondicionador es así como un “producto secundario” del proceso químico de fabricación de la “shampooina”, así como la brea es un producto secundario del gas oil, o los conitos 3D son un producto secundario de las papas fritas. Es decir, no se puede hacer uno sin hacer forzosamente el otro. Si las benévolas compañías de higiene personal no hicieran esta CAMPAÑA DE MARKETING DESPIADADO PARA QUE CONSUMAMOS ACONDICIONADOR DE PELO, el planeta se vería inundado por una crema lechosa que nos ahogaría. Bueno. A ésta la pueden tachar. Sigamos, a ver.
- La idea de poner la letrita del mismo color que el resto de la etiqueta está diseñada específicamente para hacer perder tiempo al usuario en la ducha mientras corre el agua. Así, casa por casa, ducha por ducha, se estaría gastando adrede el recurso estratégico más valioso del país. En el largo plazo, nuestra nación dejaría de ser un objetivo táctico militar. Todo esto lo estaría haciéndo nuestro benévolo ejército para el bienestar de la Patria, infiltrándose heróicamente, aguantando un profundo asco, en los ámbitos empresariales. Eh, no. Ésta tampoco. Tachelán y sigamos.
- El acondicionador sería un neutralizador del efecto del shampoo, onda que si te lavás el pelo y después te aplicás crema de enjuague, te va a oler lindo pero en cualquier momento te apesta de vuelta y tenés que volver y dale que va y así te volves dependiente de lavarte la cabeza periódicamente. Esto explicaría por qué tenemos que BAÑARNOS DIARIAMENTE, QUE SI SE PONEN A PENSAR NO TIENE EL MÁS MÍNIMO SENTIDO.
- De manera análoga a lo anterior también existirían alimentos pensados para cancelar la saciedad que causan los nutrientes. Esto haría que tengamos que acudir al baño a hacer OTRAS COSAS también diariamente, lo que, si me preguntan, siempre me sonó bastante-pero-bastante-sospechoso.
- O con eso de tener que LABURAR PARA GANAR GUITA, ponele, también habría procesos destinados a hacer que la gastes y que tengas que volver a laburar.
- O con ese temita de GASTAR ENERGÍAS PARA REALIZAR TRABAJO (DIFERENCIA DE ENERGÍA QUE MANIFIESTA UN CUERPO AL PASAR ENTRE DOS ESTADOS DIFERENTES), que hay que recuperar descansando, “durmiendo”. Y ahí ya es ridículo, no puede ser que de todas 24 horas haya que perder un tercio estando inconsciente, dónde se vio eso.
- O bueno, volviendo al temita de la etiqueta del acondicionador, capaz es todo una campaña para hacer más “vivito” y “avispado” al consumidor, onda que no se morfe cualquiera que le vendan, viste. Y así conservar la argentinidad intacta, viejita.
No, está bien, esa última tampoco. Bueno, eh, entonces son los aliens, ponele.





Bienvenido NEP y sus intentos de revelar las verdaderas intenciones del capital apátrida.
Si, es cierto. quien no se ha llevado el chasco de comprar gato por liebre? Es como ir al carnicero y pedirle picada especial, y cuando uno llega y la cocina se da cuenta que la carne supura grasa, sin contar que tiene un sabor medio fuertelin que mamita querida. Pero claro, el carnicero no es capital internacional, a menos que estemos hablando de Coto, que si es capital, no internacional, pero si amoral y apátrida.
Asi están las cosas. Mejor usar jabón blanco y comprarse un arma.
I’m Idaho.
[...] modo de corolario de la investigación realizada por el señor Lemmycaution, una lista de posibles líneas de productos para el cuidado [...]
Bienvenido!
sin intencion de molestar sejemante post queria meter a colación q los acondicionadores generalmente se apoyan “tapa abajo” y los shampoos “tapa arriba” técnica magistral para diferenciarlos pq efectivamente sus pacashiiiiiinnns solo difieren en la fcking etiquetita q dice que es. Claro q esto es para las marcas masomenos controladoras del mercado. no sucede siempre, quizas habria q estandarizarlo! quizas hacen falta mas organismos populares q nos nutran de convenciones como esta.
PROTIP: eso es lo que dije cuando mencioné el miravos de podeti (que no tengo ganas de ponerme a buscar ahora para linkear)