la historia histérica
Haciendo eco
por Miki Hauser
A la publicidad Miki Hauser propone vomitar la sabiduría, la percepción y el conocimiento en el *911. Y usted, no me diga que…?
Escribe Anina Pereyra Iraola para Aargh
Para su versión escabeche.

Foto Departamental Digital de Vicente López
“En Vietnam, las cosas no eran tan simples como la gente supone. Cualquier mosquito nocturno podía encender la mecha para eliminar con dinamita al cocinero de turno. Por eso cuidábamos los fósforos, para que no caigan en manos de esos insectos, cuya mayor virtud, era hacer sonar su culo como si fuera una trompetita”.
“-¡Bichos de mierda!- Decíamos en inglés y chicano en la tienda de campaña. Yo dominaba ambas lenguas y mis compañeros también. Era indispensable hablar varios idiomas y dialectos, para cuidar nuestras vidas. Una frase mal dicha a un Vietcong podía jugarnos una mala pasada”.
“Recuerdo que en Hanoi, a las 21:48 de la noche de un lunes (en Argentina eran las 12:48 y las 11:48 en Asunción del Paraguay, lo recuerdo bien) estábamos tomando mate y le tocaba cebar a Johnny Rodríguez, cuando de repente, se apareció un oriental con la cara pintada de guerra y rouge en los labios, sujetando un cortaúñas entre los dientes. Al verlo, exclamé: ¡Laconchituma, me asustaste, chino de los cojones!”.
“Estuve realmente mal. No entendí su actitud y no supe comunicárselo a todos al momento”.
“Por quiero transmitir para este espacio -que me invita la Policía- algo que aprendí por experiencia propia: los Vietcong, cuando se aparecen a la noche pintados, mordiendo un alicate, tratan de decirnos que la Podología está perfectamente bien vista en su país, y no es solo profesión de mujeres”.
“Charlie al final, se hizo amigo de todos nosotros y cotidianamente nos arreglaba desde uñas encarnadas hasta durezas simples producidas por los borceguíes. Pero murió al poco tiempo cuando nuestro Teniente del famoso Regimiento 348, le hizo tragar una tenaza por haberle besado el dedo gordo del pie”.
“Dicho sea de paso, Stradivari, antes de concluir su violín número 348, preguntó donde estaban su Barniz de Copaiba mezclado con sales metàlicas y el sobrante de Abeto, que estaba sobre el armario”.
“Hay registros exactos de ese momento gracias a Francesco de Natura, que describió en su autobiografía como el maestro maldecía cuando no encontraba algo, echándole siempre culpas a sus hijos”.
“Uno tiene un sinfín de visiones, recuerdos y presencias absolutamente reales y comprobables, para este espacio del 911. A mi se me ocurre que es como una fuente, un cráter del conocimiento humano, o también una gran computadora en donde se encuentra absolutamente todo”.
“Recuerdo también cuando Jorge Luis Borges fue así de contundente, al recibir el premio Cervantes, y aproveché para preguntarle algo que consumía mi existir al no hallar una respuesta convincente: -Borges, que le sugiere esta reflexión?: ”No todo lo real es mentira”- Es incongruente, no tiene sentido-me respondió”.
“Sin embargo hoy, luego de mucho caminar por este patio, pienso que cualquier interpretación que hace uno de ciertas palabras, frases o imágenes aunque resulten categóricas nos enseñan a darnos cuenta lo vulnerables que somos ante un espejo”.





SIIIII,un clasico ya.
en el restaurante donde trabajo hay 3 codigos:
CODIGO NEGRO: PELEA EN DONDE PARTE DE LOS ESPECTADORES ESTA INVOLUCRADO
CODIGO ROJO: PELEA
CODIGO BEIGE: POSIBLE PELEA