la historia histérica
Era 1967
por Miki Hauser
Era 1967, el mes y el dÃa los he olvidado. Puede que haya contribuido la paliza que me dio un motorista de campera negra de cuero caro con una inscripción prolija en su espalda que decÃa “Hells Angels”. O el exceso de Coca Cola que siempre me daba gases, y cuando éstos llegaban a la mente, perdÃa la memoria. También pudo haber contribuido al olvido, haberlo escuchado a Perón hablando desde el exilio para radio Colonia, con esa voz latosa parecida a la de BalbÃn, acentuando las erres con tonadita dulce a la manera de Stroessner.
Las casualidades no existen. Alfredo, el dictador paraguayo, cumplÃa años ese dÃa. Era un 3 de noviembre. Cuando aparece la figura de Juan Domingo, todas las asociaciones de ideas que hago -no siempre ilÃcitas- hacen que recuerde el fundamento del concepto olvidado. Juan era esclarecedor, incluso cuando lo veÃa desde lejos en el palco dirigiéndose a una multitud hipoacùsica. El se hacÃa entender: era un maestro.
Entonces, todo parecÃa aclararse para mÃ. Ese dÃa era el 3 de noviembre de 1967, y estaba viendo a Janis Joplin cantar su Ball and Chain en persona.
Estaba por ir a comprarme un pancho en el Festival –me refiero al Festival de Monterrey- cuando me detengo bruscamente alertado por una Harley que me llenó de barro el vaquero Lee. Entonces, grité: ¡Laconchituma!…
Al rato lo tenÃa encima de mi cara, muy enojado, como queriéndome grabar sus anillos de plata en la frente.
-Mira, amigo –le dije en un inglés básico de Texas- Yo soy un cobarde, y no se pelear (exageré un poco) por lo tanto seguro habrás de vencerme enseguida…
-Pero como soy un cobarde, ten en cuenta que de aquà en más, cuando te vea por la calle caminando te voy a dar un fierrazo por la espalda.
-Y todo porque soy un cagòn -seguà exagerando- por eso que –el fierro- te lo voy a dar por detrás. Te voy atacar desprevenido e indefenso.
Sin dejar de soltarme el cuello, se lo pensó algo asà como 45 minutos, y cuando me vio algo morado, bajó la cabeza y se marchó. No sin antes –disculpen por haberlo omitido- tirarme a la laguna de Tonle Sap.
Se llamaba Hunter, y curiosamente la vida te da esas cosas cÃclicas. Lo tuve de compañero en Vietnam un año después.
HabÃa cambiado notablemente desde aquel dÃa. Ahora, amaba la música de Queen y por las mañanas desayunaba café americano doble con tostadas.
Con los Vietcong no se jugaba a ser el bueno de la pelÃcula, y Hunter colmó a nuestro pelotón con sus caprichos. Terminó con nuestra paciencia cuando nos dijo que no podÃa seguir con la guerra sin que nos expliquen por y para que combatÃa.
Se quedó allá. Todo lo que habÃa comenzado como un juego de escondidas, se transformó en realidad.
Un dÃa, mientras Hunt debÃa contar hasta 3.000 en el juego, cruzamos el rÃo Mekong hacia Quy Nhon. Muchos de nosotros nos quedamos dormidos bajo la lluvia, sin acordarnos que Hunt seguirÃa sumando números con la cara tapada, apoyado en un sauce.
Hunt –suponemos- se aburrió de buscarnos y, vagando por la jungla sin hallarnos, decidió fijar su residencia en Hue, cuando finalizó la guerra.
Nos solemos comunicar por el Skype de vez en cuando. Ayer, casualmente, me paso el dato de la www.lastfm.es que me condujo al siguiente video.
[youtube ItLi2rVaIzo]
Esto me hizo recordar a la vez que la vi desde primera fila cantar.
Puede que hasta lo haya hecho solo para mi





Miki, envidio sus drogas