la historia histérica
Como trata Paraguay a los hippies
por Miki Hauser
Chilavert calificó como “paranoica” la persecución de Stroessner contra los hippies, pero sus amigos prosiguen implacablemente la campaña anti-70. Los hippies no pueden salir del Paraguay y su situación en ella es cada día más precaria.
Por Miki Hauser
El 25 de septiembre de 1973, que acertó ser el primer día del Rosh Hazaña o Año Nuevo hebreo, los tres mil vecinos hippies de Asunción fueron despertados, poco después de medianoche, por grandes llamaradas que iluminaban el cielo con un resplandor poco reconocido. El Velódromo y la vivienda del portero del Planetario eran presa de un voraz incendio.
En verdad, el desastre no los tomó de sorpresa, pues no habían faltado los signos alarmantes: a la profanación que había sufrido el Velódromo en repetidas ocasiones, se le sumaban los graffitis aparecidos durante las dos noches anteriores que, firmados por un comité anti faso, exigían “la expulsión de los hippies de la plaza de la libertad”. El esmero con que habían sido impresas las siglas J.L.CH. indicaban que la campaña era apoyada, sin duda, por el arquero José Luís Chilavert.
Las pruebas eran evidentes: poco antes del fuego, el diario Esvestia publicò una breve historia en estilo popular que siempre contiene una moraleja futbolística. En la narración se presentaba a un audaz barbudo, de pelo largo, de mirada feliz y camiseta serigrafiada que defraudaba la confianza de su director técnico y cuyo nombre ficticio era “Peter Fonda”, lo cual lo calificaba como hippie.
Remontándose atrás en el tiempo, el año anterior a la tragedia, una banda de forajidos había golpeado brutalmente a Fito Paez , Charly Garcìa , Tinelli y Pimpinella, que se habían reunido para cantar en una casa de Caaguazù. En Amambayn rompieron 200 CD de Creedence y dejaron un aviso: “Empezamos con el Country y terminaremos con el Rock”. Por la misma fecha, en Itapuà aparecieron pasquines anti faso.
Cuando fuí a Comodoro Rivadavia, los editores me aconsejaron tener presente “llevar Genioles y sobretodo Kolynos”. Debía acercarme a la nieve y al hielo, para tratar de localizar los restos de un hippie desaparecido desde principios de año. Por fin, después de haber caminado casi la misma proporción de kilómetros como de Asunción a Paletoè, y desconcertado por lo que veía, hallé los restos de un arquetipo de 25 años descongelándose por el deshielo de verano. Una figura que se convertiría en emblematica para los amantes de los 70: Juan Domingo Perón Carajo.






Miki (h): Gracias por desasnarnos, muchas gracias. Para una próxima entrega sería menester una revisadita de aquellos años locos de entrismo hippie dentro del Partido Colorado, valientes como pocos, llevando el pensamiento de vanguardia hasta el nervio, clavando el cuchillo hasta que brote el dulce nectar revolucionario.
miki hauser, hombre de coraje ya ilimitado, rebela en sus escritos más que palabras, rebela sensaciones ya casi inexploradas por el ser humano.
grande, grande miki hauser.