El Ilustre Desconocido Ilustrado
Ven, Mercedes
por Monsieur Côtelette
Una vez más te espero donde siempre, Mercedes. Te espero cansado, en el umbral de alguna puerta de alguna calle de alguna ciudad que no tiene sentido aclarar. Te espero, Mercedes, los minutos pasan y te espero, y los segundos se vuelven minutos, y los minutos se vuelven horas y dÃas y vos no llegás. Y te espero por esperarte, porque no tiene sentido esperarte porque vos no vendrás.
Te odio, Mercedes, por enésima vez te odio por hacer lo de siempre, por llenar tus labios con promesas falsas, por llenar los mÃos con deseos inútiles, con tu supuesta rigidez elástica, con tu cumplimiento incumplido, con tus palabras vomitadas al vacÃo. Me da asco tu falta de interés, tu ignorancia, tu poca preocupación por tener el monedero lleno. Porque a pesar de que todo lo haces por dinero, mi dinero lo aceptas indiferente, Mercedes. Aceptas desganada las monedas que pedÃs a cambio de tus servicios, al igual que aceptas la de tantos otros que te buscan como yo, que te necesitan como yo lo hago. Y no me molesta que no seas sola para mÃ. No me importa tener que compartirte, no te exijo exclusividad, como tampoco exigà que me sonrÃas o que me necesites como yo te necesito vos.
Y una vez mas estoy esperando por esperar, con el deseo inútil de que me harás feliz una vez mas Mercedes, como de vez en cuando soles hacerlo, como tantas, en realidad no tantas noches que llegaste a la hora pactada, arrastrando tu cuerpo hermético y macizo, con tus ojos brillosos y tu mirada indiferente siempre hacia adelante, y sin siquiera mirarme aceptaste cobijarme una vez más. Y se que, en cuanto deje de esperarte, en cuanto deje el umbral de esta puerta de esta calle, y decida irme caminando solo arrastrando mi pies, con un cigarrillo entre los labios y tiritando de frÃo, aparecerás de la nada rompiendo el silencio que envuelve a esta ciudad absurda y sin sentido, corriendo desesperada, gimiendo ronca con tu motor de 300 caballos de fuerza. Y aunque levante mi mano, y te haga señas desesperado, no repararas en mÃ, o harás de cuenta que no, y seguirás tu camino como siempre, despidiendo humo negro por tu caño de escape, siempre hacia Constitución.





Un clasico.
excelente
siempre me encantó este texto tuyo
ahora, creo que los de aargh! tenemos un “temita” con los colectivos que no nos paran
Mr. Cotelette,
Oh! Mercedes me recuerda a los tiempos de Pluma, lápiz y Veneno, cuando tocaba el turno de tu puesta en escena y todos quedábamos de una pieza, escuchando atónitos… ¡qué placer!
Bien por Mercedes y su bus. Una historia bien narrada, que atrapa enseguida.
Quiero más… S’il vous plait!
Petrax
Carcasonne