El Ilustre Desconocido Ilustrado
Claudia Gómez, la mujer barbuda
por Monsieur Côtelette
En su adolescencia Claudia Gómez descubrió que era distinta al resto de las mujeres. Debido a un problema hormonal, su cara comenzó a cubrirse de vello. En un principio fue una leve sombra en el bigote, lo cual era común en todas las damas de su familia. Pero conforme fue creciendo, notó como su pera, mejillas y papada comenzaban a llenarse de pequeños puntos oscuros.
Nacida en una familia pudiente de barrio norte en 1954, la cuestión barbÃstica era socialmente inaceptable, por lo que fue echada de su hogar. Errante, se convirtió en una trotamundos sin futuro, vagando por la vida, hasta finalmente conseguir un trabajo en el circo, donde fue aceptada por la comunidad de fenómenos. A pesar de ser un trabajo extremadamente simple, puesto que solo debÃa estar sentada en una banqueta, trataba de sacar lo mejor de ello, decorando y recortando su barba según los estilos imperantes de la época.
Ya en los años noventa, Claudia notarÃa como su fama empezarÃa a decaer. El furor y la massmediatización del travestismo lograron que su credibilidad como mujer barbuda amenguara, pues la gran mayorÃa del público pensaba que se trataba de un hombre disfrazado. Deprimida, recurrió a un tratamiento de depilación definitiva, abandonando para siempre el ámbito circense.
En la actualidad Claudia Gómez ha reformulado su vida, y trabaja de cajera en un autoservicio chino. El verdulero le tira los galgos.





Un clasico!
lo hiciste de nuevo monsieur.
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la barbuda
y que no les quepa duda
ella sola es la que suda
para ver al circo andar