El Ilustre Desconocido Ilustrado
CALESITA
por Monsieur Côtelette
Todos los dÃas, camino al trabajo, y al cruzar las vÃas del tren, recuerda aquellas mañanas de invierno en la que lo llevaban a la calesita del barrio. Esas mañanas de cruzar la reja y tener la calesita para uno solo, y poder subirse en el medio de transporte que mas se adecuara a las necesidades; en que la sortija era para uno solo, y que no tenia que pelearla con el resto de nenes sin visión de futuro. Esas mañanas en que, con las manos entumecidas por el frÃo, o torpes por los guantes de lana, enfrentabas al calesitero, ese tipo flacucho y que tenÃa siempre un cigarrillo armado en la boca. Ese que con sus ojos enrojecidos y su mirada posada en un punto fijo del espacio te mostraba la sortija tentándote, seduciéndote con una vuelta de mas, con una vuelta de yapa, y que cuando uno se acercaba a la zona de combate, y tomaba posición de captura, él agitaba su mano rápidamente, eludiendo a tus embestidas mas agresivas sin siquiera inmutarse, desmereciéndote con su indiferencia. Y uno cruzaba la zona privilegiada y se veÃa obligado a voltear, estirando las manitas rechonchas lo mas que podÃa, mientras el decidÃa terminar la batalla antes de tiempo y bajaba sus manos, obligándote a esperar a que el helicóptero dé su predecible vuelta alrededor de mickeys y plutos mal pintados. Esas mañanas de invierno, de insistir tiernamente primero y si no funcionaba a los gritos, que le dejaran dar una vuelta mas para lograr su cometido, y sacarle la sortija a ese vejestorio cansado de la vida que solo te dejaba ganar cuando tu papá desenfundaba como para varias vueltas, y vos que sabias que estaba todo arreglado te ponÃas histérico porque la querÃas conseguir de buena ley y no porque te la regalaban, y empezaste quitándosela solo por ambicioso, pero después no, tu determinación te obligaba en esos casos a esquivarlo, demostrándole que no sos un pobre infeliz como el, que sos mejor, que sabes lo que querés y lo que querés es esa sortija de mierda!
Todos los dÃas, camino al trabajo, y al cruzar las vÃas del tren, pasa junto a la calesita, y revive esos momentos, a la par que sueña con saltar encima del viejo y, a golpes de sortija, cobrar su tan merecida venganza.





a mi me daba nauseas ESA calesita, no se por que.