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¡Primicia! ¡Exclusivo! ¡Oferta! ¡El borrador del mensaje navideño del Cardenal Bergoglio!

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En los meses previos a la pasada Navidad, la Radio de la Ciudad de Buenos Aires emitía periódicamente un saludo sumamente inquietante del Cardenal Bergoglio. Juramos por lo que más valoramos en la vida (los chipás y el polvo de jugo Tang) que lo que van a escuchar es verídico.

 

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Seguramente todo lector-escucha encontrará que la sola reproducción de este material de archivo ya es suficientemente merecedora de ser publicada. Y sin embargo, en el más comprometido espíritu de investigar a fondo nuestras divulgaciones, la producción de Aargh! tuvo acceso al borrador original que escribiera Jorge Bergoglio de puño y letra, y que fuera más tarde revisado y tachado por el encargado de Relaciones Públicas de la Iglesia, quien nos lo entregó a cambio de tres cajas de profilácticos y dos potes de vaselina. Su restauración, árdua tarea, involucró la disolución de numerosos pegotes y manchas de rimmel, y lo ponemos disponible para el lector en formato electrónico a continuación.

En esta Navidad, escuchemos el mensaje del Cardenal Jorge Bergoglio, Arzobispo de Buenos Aires y Primado de la Argentina.

Navidad, garrapiñada, ananá fizz, tomarse hasta el agua de los floreros… y ahí justo se te aparece un niño, entonces arrancan las caricias y los besos sin ahorrar ternura. Ah, se me hace agua la boca. Cuando uno ve a un chico se transforma, el ritmo del corazón se acelera, siente mariposas bajo la sotana, en la zona de la ingle. Y cuando le ves ese culito suavecito y paradito sentís terribles ganas de acariciarlo. Es muy difícil, ustedes no nos entienden, no comprenden lo que sufrimos. En el seminario, por años enteros nos enseñan a amar al prójimo, su inocencia, la ternura provocadora que tienen… en realidad somos buenos alumnos, aprendimos y aplicamos el mensaje de la Iglesia. Porque ellos son los más inocentes.Y nosotros también somos niños como ellos delante de Dios. Dejémonos de joder, entonces: nadie prohibe a los niños “jugar” entre ellos, guiño guiño. Quiero decir, ustedes saben cómo los chicos gustan de jugar al doctor, acariciarse y esas cosas, ¡por Dios!. Entonces, si somos todos niños, ellos (los niños) y nosotros (los curas), ¿qué drama hay que nos divirtamos un poquito entre nosotros? En esta Navidad, abrámosle la bragueta al pantaloncito de un niño, démosle una y otra vez, oh sí, todo el amor de nuestro corazón y dejemos que niño con niño juegue, que con su juego de caricias la tan ansiada saciedad finalmente nos invada. Animate. Dejate de joder y traé a tu hijo a la Iglesia así lo podemos acariciar, por Dios, no aguanto más, esta Navidad estoy a full. ¡Dios! Ya es diciembre, no veo la hora de conseguir un poco de “ternura” y después, bueno, aguantar hasta la Pascua del año que viene a pajas. Por favor, contactate con nosotros.



4 Callate en “¡Primicia! ¡Exclusivo! ¡Oferta! ¡El borrador del mensaje navideño del Cardenal Bergoglio!”

  1. carlita balbuceo:

    vade retro, sotanas!!!!!!!!!

  2. Chuyo balbuceo:

    Ah… recuerdo de mi primaria católica y masculina exclusivamente, como en séptimo grado la mitad del curso confesaba ante el cura que de vez en cuando se masturbaba. Años mas tarde caí en cuenta que el cura debe haber lo propio, mientras pensaba en aquellos jovenes casi púberes…

  3. Beluá balbuceo:

    Santas Cachuchas Batman!

  4. Ulises balbuceo:

    JAJAJAJAJAJAAJAJAJAJAAJAJAJAJAJAJ

Entonces...