Diálogos por elevación
Canes
por Monsieur Côtelette
(El protagonista está por subir al ascensor cuando escucha ruidos. Voltéa y observa a un hombre promediando los cincuenta con dos pekineses hiperactivos).
-Un momento, por favor.
-Hola que tal.
-Hola. ¿A que piso vas?
-Al sexto.
(Los pekineses comienzan a saltar sobre las piernas del protagonista, que pone un poco de cara de asquito).
-No, no te preocupes. Son buenitos, eh!
-Ah.
(El protagonista se quiebra. Los perros, si bien son bastante feos, parecen amigables. En consecuencia, los acaria un rato).
-Hola, hola, lindo, si, bueno, tranquilo, tranquilo…. (Al dueño). ¿Son cachorros, no?
-No, no. Tienen como cinco años. Son de mi señora…. Bueno, eran de mi señora…. (con un hilo de voz) Falleció el año pasado. Enfermedad terminal.
-Ah… Lo siento.
-No, que se le va a hacer…
-…
-…
-… ¿yyyy como se llaman? Los perros, digo.
-Ah, si. El marroncito es Piki. El blanquito Muki.
-Bueno, acá me bajo. Hasta luego. Chau Piki, Chau Muki.
-Que la vida te sonría, hijo.
-¡Arf!
-Gracias. Hasta luego.





PIKI Y MUKI FUERON AL RÍO. PIKI MURIÓ DE UNA ENFERMEDAD TERMINAL. QUÉ SE LE VA A HACER.
buena historia, muy buena. Yo tuve un vecino que tenía un pekinés , bueno un beiginés, que se llamba “buen día” y cuando lo encontraba con el dueño, yo decía: “buen día”.
Cada uno a su manera me respendía.