Autoayudesé!!!
Salir del closet, parte 1
por lemmycaution
Joven argentino, ¡Aargh! te quiere hablar a ti.
SÃ, a ti, que comienzas a notar cambios en tu persona que jamás creÃste que sucederÃan. De repente, prefieres la cerveza más barata al vino espumante más glamoroso, te emocionas con la vuelta del ferrocarril, sientes la necesidad de estar afiliado a ATE, y por alguna extraña razón te generan más confianza los titulares de cualquier vespertino barato que aquéllos de La Nación.
No experimentas más deseos de cremar a alguien cuando te topas con un piquete, encuentras que las murgas son gente muy simpática, y ya no usas eses de más como en “vistes” o “fuistes”, sino que más bien te ahorras pronunciarlas. No te explicas por qué, pero notas que ya no te divierten los oscuros reductos underground culturales sino el bar que más cumbia pase. Tus vacaciones ideales son ahora dos semanas en la Bristol.

Ir a la cancha, sentarse a tomar mate en una reposera en la vereda o lavar el Renault 12 (y en consecuencia, tener un Renault 12) comienzan a sonar como buenos planes para un domingo. Te aburre escuchar hablar sobre la inseguridad, los crÃmenes en los countries o la denuncia del dÃa de Carrió. La sensibilerÃa indie te produce bostezos, no soportas los chistes de Les Luthiers, no tomas más taxis por miedo a lo que podrÃas escuchar dentro de ellos…
Joven argentino, ¡Aargh! tiene algo para decirte: eres peronista.
Quizá esto pueda sorprenderte, o incluso shockearte. Tranquilo, lo que te ocurre es perfectamente natural, y hasta inevitable, en el desarrollo adulto de cualquier especÃmen masculino argentino. Todos hemos pasado por esto. Es que como nos lo recuerda Peter Capusotto: “el ser humano, en su evolución, se perfecciona y tiende hacia el peronismo” (Winograd, 1925).
Sabemos que esta sorpresiva realidad puede contrariarte. Tal vez tu apellido compuesto no lo tolere, o quizá tengas miedo de sentir el rechazo de tus padres, que tanto esfuerzo hicieron por mandarte a colegio bilingüe, o tal vez el de tus amigos, ésos que frecuentas en el coqueto reducto de tragos exóticos en Palermo Soho. Acaso tu nueva identidad adquirida no comulgue con tu estilo de vida, tus preciosos bienes acumulados o tu criterioso guardarropas.
 
A no desesperar: ¡Aargh!, ese grito de guerra en la batalla a la que nadie más se presenta, tiene la forma de ayudarte a asumir con orgullo tu nuevo ser, convirtiendo todas las aparentes desventajas de tu actual situación en poderosas oportunidades, y todo de forma tan sencilla como seguir cinco simples pasos, en dos cómodas entregas. Te garantizamos que al completar el último de ellos te sentirás tan peronista como Antonio Cafiero.
FASE I: DAR A CONOCER QUE ALGO TE SUCEDE. Ahora que sabes lo que es y que llegó para quedarse, probablemente sientas que algo arde dentro tuyo y tengas la necesidad de vocearlo a los cuatro vientos. Pero si te preocupa la reacción de tus seres queridos, quizá no sea ésta la mejor manera. Tampoco querrás que se enteren de “lo tuyo” a través de alguna foto en alguna marcha, o por algún correo de lectores a Página/12. Por suerte, tu extracción hip puede ayudarte a ir destapándote más suavemente.
El guardarropas que tanta vergüenza te da ahora, es en realidad valiosÃsimo: necesitaremos todas tus remeras de Che Guevara. Deberás vestirlas una y otra vez hasta gastarlas. Rodéate además de accesorios que te pinten como aquello a lo que otrora llamabas “hippie mugroso” o “negro cabeza”: ve con el mate a todas partes, compra Crónica diariamente, déjate la barba, evita tomar sol, fuma cigarrillos negros. No abandones empero tu actitud posmoderna: ante cualquier comentario sobre la actualidad y que “por eso estamos como estamos”, te evadirás con un chiste. Si se te escapa algún comentario irónico sobre la Gorda y eres interpelado a causa de ello, aduce que “son todos unos chantas” y rápidamente comenta alguna frase graciosa que dijo Pergo; todavÃa no es el momento de ventilar tus creencias.

FASE II: CONFESIONES. Luego de un par de semanas en las que mostrarás esa supuesta imagen descontracturada, llegará el momento de ir “confesando” algunas cosillas. Lo mejor es admitir con cierto laconismo resignatario que has devenido en alguien maquiavélico: roban pero hacen, los únicos que pueden gobernar, ni buenos ni malos sino incorregibles, yo también soy ciego, el hombre es bueno pero si se lo vigila es más bueno, etcétera etcétera. Comenzarás a mostrar interés por lo “pintoresco” de lo telúrico: rasgo netamente oligarca si nos ponemos a pensarlo, pero que sutil e imperceptiblemente irás mutando en una genuina muestra de interés por lo popular. Tus remeras del Che ya gastadas, ahora reconstituirás tu guardarropas con prendas del barrio de Once. Ten el ojo atento a los siguientes Ãtems: chancletas Adidas del Mundial 86, musculosa de algodón, shores de mezclilla, camisa escocesa mangas cortas, gorra de Chevrolet o de Ford. Tómate también el trabajo de hacerte hincha de Racing Club.
(En la próxima entrega, EL PUNTO SIN RETORNO y la culminación del método.)Â





Jajaja, muy bueno, me mató el “Joven argentino, ¡Aargh! tiene algo para decirte: eres peronista”, muchos se suicidarÃan al escuchar o leer eso. Muy bien, Lemmy, lo has hehco de nuevo, seguré atentamente estas instrucciones, aunque yo ya pasé por esa etapa y ya he dicho, roban pero hacen, jajaja. Una que es muy buena (sólo para dejar sin argumentos, no para que te lo reconozcan, imposible en gorilas asumidos) es, el cambio se hace con las amyorÃas, y las mayorÃas son peronistas.
¡Aargh! Desea ratificar que las inclinaciones polÃticas del señor lemmycaution no necesariamente concuerdan con las del resto del equipo quienes, en mas de una ocasión, han sido tildados de “gorilas”, categorÃa de modé si la hay, por el susodicho.
Atte.
La administración
“Roban pero hacen” es decir casi lo mismo que “me viola a la nena, pero después me barre el patio”. Asà estamos como estámos.
Mas allá de ello, tenga en cuenta que las remeras del che no son patrimonio exclusivo del peronismo, sino de toda corriente que diga mirar hacia la izquierda.
Por otra parte, le puedo asegurar que Palermo está lleno de neoprogres, aunqu todo lo vinculado a dicho barrio será abordado en el futuro desde mi ojo.
Parte de ¡Aargh! tambÃen desea ratificar que las inclinaciones polÃticas del señor Morsi tampoco necesariamente concuerdan con las del resto del equipo, cosa que nadie tuvo tanto apuro de aclarar a pesar de que nos hacÃa quedar a todos como afiliados al Partido para la Democracia Social.
Atte.
lemmycaution
y dejá de hacer doble post que ya todos sabemos que sos la misma persona, gorila!!
Pero Morsi es un recién llegado, un columnista ocasional. Usted, en cambio, es parte del elenco estable.
Lo de gorila me hace acordar a esos militantes universitarios que creen que viven en 1973. Aggiornesé, por favor
Ah, por cierto: shhhh!!!!
pd: De todas formas, lo importante es que nadie descubra quien es realmente Monsieur Côtelette
Jajaja, me mata, hay internas dentro de Aargh, esto es el PJ, jajajaja.
Loco loco, mucho chistecito, pero nosotros, “los oficinistas al pedo con pila de trabajo pendiente que n so aburrimos y entramos ne links llamativos” nos quedamos sin saber como viene la repartida de torta???
Y quien es Monsieur Côtelette????
La Administracion, se reserva el derecho de admisión y permanencia!?
xDDDDD
A mi, dámelo enchavetado porfavor.
LOL WUT