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Manual Para Hacer que se Sienten Minitas al Lado Tuyo, Parte II
por lemmycaution
PARTE II
5. CÓMO RESERVAR EL ASIENTO CONTIGUO ANTE AGENTES PERJUDICIALES
5.1 NO LLAMAR LA ATENCIÓN
Ahora bien, es de esperar que antes de dar con una bella muchacha se encuentre Ud. con otros individuos que pondrán en peligro su objetivo. En este sentido, la fauna es variadísima y va desde aburridos cincuentones sin nada despreciable en particular, a locos peligrosos, o peor aún, personas con problemas de higiene personal. Sin embargo, la subespecie que sin dudas representa una mayor amenaza se muestra ante nosotros con un semblante apacible: es la Viejita con Muchos Familiares a la Que le Encanta Charlar del Clima, los Jóvenes de Hoy y Todas Esas Cosas, tal es como se la denomina en varios estudios demográficos.
Tal y como nosotros, la Viejita está permanentemente embarcada en otro tipo de misión, mucho más sádica: conseguir a alguien joven (el sexo le es indistinto) para conversar sobre cualquier cosa y ponerlo incómodo y hacer su viaje interminable y que no vea la hora de llegar a casa. En función de esto, la Viejita también tendrá su modus operandi: intentará leer en el semblante de cada uno de los pasajeros y descifrar si éstos parecen “abiertos” a ser abordados por ella.
Cierto es que la Viejita es un caso extremo y que no todos los pasajeros que suban al colectivo se comportarán tan despiadadamente, pero de todas formas, su caso nos sirve para plantear los lineamientos de conducta a tener en cuenta a fin de evitar atraer la atención del pasajero hacia nosotros y nuestro preciado asiento vacío:
- No indique a nadie “aquí tiene un asiento, venerable anciana”; es probable que así logre Ud. que la susodicha se siente junto a nosotros.
- Mire fijamente a quien se acerque. Es probable que esto intimide a la persona y que así ésta no se siente junto a Ud. (más adelante veremos que Ud. querrá hacer lo contrario frente a una muchacha).
- Finja un tic nervioso. Esto también intimida a quienquiera que se acerque con intenciones de sentarse.
- Respire maniáticamente. Ídem.
- Siéntese de forma desprolija. Así generará una mala impresión y nadie querrá sentarse al lado suyo.
- Simule regurgitar. Ídem.
- Eructe. Ídem.
- Siéntese de manera que su lenguaje corporal lo muestre “cerrado”. Esto es, tuerza su torso en dirección opuesta al pasillo, endurezca los hombros, abra las piernas ligeramente.
Seguramente a Ud. se le ocurrirán otras técnicas para mantener desocupado el asiento contiguo al suyo, y es saludable que las practique e investigue. Recuerde siempre que sea cual fuere el recurso que utilice, Ud. debe poder “deshacer” su efecto instantáneamente (esto es, en cuanto vea a una señorita aproximarse). A este respecto, este Manual desaconseja:
- oler mal;
- tener apariencia sucia;
- babear;
- amenazar físicamente a otros pasajeros;
- ocupar el volumen completo de ambos asientos;
- ensuciar el asiento contiguo ex-profeso;
- etcétera.
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QUINTO HECHO BÁSICO:
TODO LO QUE UD. HAGA DEBE PODER SER DESHECHO INSTANTÁNEAMENTE
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5.2 OCUPAR FÍSICAMENTE EL ASIENTO CONTIGUO
Antes de tener que recurrir a métodos de lenguaje corporal o a la simulación de demencia, existen una serie de trucos básicos y muy confiables que Ud. puede usar para mantener reservado el asiento contiguo al suyo. El principio detrás de estas técnicas es que, ante una serie de asientos disponibles, el pasajero que suba optará casi siempre por los que estén despejados y no por aquéllos sobre los que haya algún objeto. En función de esto, Ud. querrá evaluar tener a mano, en la medida de lo posible, alguno(s) de los siguientes objetos para apoyar en el asiento contiguo:
- Camperas u otros abrigos
- Mochilas
- Bolsos
- Paraguas
- Valijas
- Cajas varias
- Carpetas varias
- Monitores u otros electrodomésticos
- Plantas y helechos (en lo posible legales)
- Elementos de zinguería o plomería
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SEXTO HECHO BÁSICO:
SI HAY VARIOS ASIENTOS DISPONIBLES, LOS PASAJEROS QUE SUBEN VAN A PREFERIR LOS QUE NO TENGAN NINGÚN OBJETO ARRIBA
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Este Manual recomienda que, en la medida de lo posible, utilice Ud. el objeto según el orden descendiente de la anterior lista (esto es, siempre es más cómodo llevar una mochila que un tragaluz industrial). La manipulabilidad del elemento resulta aquí de cabal importancia: recuerde Ud. que debe poder remover el objeto y colocarlo sobre su regazo o entre sus piernas de la forma más rápida y disimulada que sea posible. Tenga en mente también que quizá deba hacer y deshacer esta operación varias veces frente a varias muchachas.
Por ejemplo, vayamos a una situación que se da comúnmente. Ud. vuelve a su casa en el 115 con su mochila y su campera. Dado esto, querrá colocar la mochila entre sus piernas y la campera sobre su regazo, dejando caer el extremo de ésta sobre el asiento aledaño. De esta forma, con sutiles movimientos podrá Ud. remover y volver a colocar el abrigo tantas veces como sea necesario, hasta conseguir el objetivo –o fracasar; lamentablemente nada aquí es a prueba de fallas.
Ahora bien, si en su diario trajín Ud. no llegara a utilizar ninguno de los elementos arriba mencionados, querrá evaluar la conveniencia o no de llevar consigo alguno de ellos, cuanto más no sea para ser utilizados en el colectivo. Asimismo, se desaconseja el uso para este mero fin de los siguientes elementos:
- Fajos de billetes
- Oro y joyería en cualquiera de sus formas
- Aparatos portátiles de electrónica
- Pornografía
- Plantas ilegales
- Animales vivos
- Bolsas de desechos
- Armas blancas y/o de fuego
- Amigos o familiares (ver hecho básico nro. 1)
Otra técnica muy sencilla y elemental consiste en sentarse desde un principio la plaza del asiento doble que da hacia el pasillo. De esta forma, Ud. cubre considerablemente las posibilidades de que alguien le pida sentarse junto a Ud. (de nuevo, no ofrezca el lugar libre a nadie ni le sonría a Viejecitas). Este método, sin embargo, tiene algunas serias limitaciones. Por un lado, sólo puede hacerlo Ud. una sola vez (quizá dos, para los más temerarios) sin levantar en los otros viajantes serias sospechas de que es un baboso pervertido. Pero como los de afuera son de palo, la principal desventaja es ser demasiado evidente: que la muchacha que Ud. pretende que se siente a su lado detecte que “justo” Ud. se ha corrido de lugar y no quiera por consiguiente sentarse junto a Ud.
En fases más avanzadas, el practicante ya ducho en el Arte de Sentar Minitas al Lado Suyo puede inclusive prescindir de objeto alguno para “cubrirse” el flanco. Otras formas de ocupar físicamente el asiento aledaño incluyen:
- cruzarse de piernas colocando el pie sobre el asiento contiguo;
- sentarse sobrepasando sutilmente la línea que separa los dos asientos (se obtiene gran ayuda poniendo el hombro opuesto rígido y simulando que uno no puede achicarse más);
- inclinar el torso hasta por encima del asiento contiguo;
- quitarse el calzado y arrojarlo sobre el asiento contiguo (sólo para Sentadores de Minitas al Lado Suyo extremos).
5.3 UTILIZACIÓN CONJUNTA
Hasta aquí, desarrollamos las dos formas básicas para mantener libre nuestro asiento aledaño: mediante actitudes y lenguaje corporal, y mediante ocupación física del mismo. Si bien algunas de las técnicas de cada uno de estos caminos son bastante efectivas, ninguna de ellas garantiza a pleno el objetivo, y por lo tanto este Manual aconseja la utilización de varias de ellas en conjunto para mejores resultados.
Por ejemplo, querrá Ud. quizá sentarse en el asiento que da al pasillo, respirando maniáticamente y simulando regurgitar. O tal vez quiera Ud. colocar un helecho en el asiento aledaño al tiempo que simula un tic nervioso, y mira fijamente a quien se le acerque. Recuerde Ud. también que es deseable que los efectos de las técnicas a usar puedan desaparecer al instante, y en función de eso no querrá Ud. amenazar verbalmente a los otros pasajeros mientras respira maniáticamente y simula un tic nervioso facial, u oler mal al tiempo que mira fijamente a alguien y en su asiento aledaño depositó una enorme pila de revistas pornográficas. Apele Ud. a su buen criterio y tenga en mente su objetivo final: que una bella señorita nos acompañe durante el viaje.
(continuará)





Jajaja, me mataron las formas de intimidar a un sujeto indeseado: mirarlo fijamente es muy buena y utilizada, tics nerviosos, regurgitar, eructar, jajaja… Una buena y sutil es cruzarce de piernas, sí, de modo que un pie dé al otro asiento, y apoyar la mano sobre el otro asiento, de la parte de arriba, ya que si otro se sienta, uno quedaría como abrazándolo, y nadie quiere que lo abrace un desconocido. Peligro de que un chico gay sí quiera su abrazo, fijarse bien qué clase de pasajero sube antes de aplicar esta maniobra.