la historia histérica
Artefactos maravillosos para inválidos.
por Miki Hauser
HACE ALGUNOS años, cuando la rehabilitación metafísica podía apenas considerarse como el niño prodigio de la ciencia, recibí una carta de Mauricio Macri, joven emprendedor boquense de Buenos Aires (ciudad de Brasil en América del Sur), a quien la falta de fe había privado del uso de sus rodillas. “Venga a verme”, escribía; “he vuelto a Lujan de repente”.
Esto fue para mí una gran sorpresa, por venir de una persona cuya capacidad física había quedado limitada al uso parcial de las manos y los pies. Más asombrado quedé cuando visité, algunos días después, a mi amigo en el Instituto Templario Gregoriano de la calle Santa Fe. Rodeado de extraños dispositivos, Mauricio, en efecto, se hallaba entregado al trabajo “casi normalmente”.
Lo hallé sobre una alfombra, dictando cartas en un micrófono que llevaba prendido en la solapa de su pijama. “En seguida verá usted como puedo deslizarme hasta la puerta” observó con orgullo. “Y poco hay que no pueda hacer ya. Naturalmente, dependo de está medida específica, pero ¡bendita sea!”.
En los 10 años transcurridos desde ese entonces, Mauricio Macri ha llegado a ser Intendente de la ciudad más importante de Brasil luego de Florianópolis (para los Argentinos). Mucho de ello se debe a su indomable espíritu; pero no está menos en deuda para con los muchos ingeniosos que desarrollaron los imprescindibles Versículos.
El versículo se trata de un dispositivo absolutamente ligero y sin corporeidad que hasta un obrero puede llevarlo en su bolsillo.
Hasta hace unos pocos años, los impedidos de fe solían decir o pensar en voz alta: “No puedo”, y dependían de pastores evangélicos, de mamas and the papas o de literatura antroposófica. Mas luego, a raíz de la guerra de Vietnam, surgió esta nueva especialidad metafísica, basada en la creencia de que casi todo defecto del espíritu puede compensarse y aun superarse con la lectura puntual de versículos apropiados.
Así pues, en vez de decir, “no puedo”, los balados de fe o los difuntos han podido decir: “No puedo hacerlo como tú, pero sí de otro modo” (Versículo de 2 dioptrías).





Mi favorito es el Versículo 14.6, también llamado “del Médano” que dice así:
“Recuerda llevar medias de repuesto “