Sacrificio
Miki Hauser en los años 60 viaja a Júpiter con su mascota en busca de una fragancia que mejorarÃa la calidad de vida de todos los terráqueos. Un simple olor, que podrÃa mantener estupefactos a la especie.
Relato extraÃdo del libro SOS Stradivarius de Miki Hauser
Mala traducción al castellano de Gaucho Sosa. Bogotá, Colombia.

Llegué a Júpiter.
Bajé de la nave con cierta cautela y cierta dificultad por eso mismo. Con pasos cortos bajé por la escalerilla de la nave Wester Unión cedida en este caso para el viaje.
Miré desde lo alto el polvo que habÃa en el suelo del planeta. Eso hizo que mis piernas se lo pensaran un rato para dar el siguiente paso y darle a cada uno de los pies el impulso apropiado, concretamente: un tempo. Algo asà como ochenta negras por minuto.
Pero en segundos estaba apoyado en el Planeta Júpiter. HabÃa jupeterizado en una planicie acolchonada, homogénea, más compacta que la harina Blancaflor y de color naranja.
Entonces me dije: -¡estoy en el horno!-