Aleatorios

Cómo divertirse durante un partido de la Selección

por lemmycaution



Bien sabemos todos que en el fondo, bien en el fondo, a nadie le gusta ver fútbol. Mirar a 22 completos desconocidos moviéndose dentro de un cuadradito verde, encima por televisión, es algo que no tiene ningún atractivo real para el género humano. Lo que pasa es que todo el mundo lo hace más porque es algo fácil con qué enojarse, porque quiere encajar o simplemente porque es lo único que puede entender.

Sea como sea, siempre que juegue la Selección nuestros amigos nos propondrán juntarnos para ver el partido y se tomarán como ofensas nuestras negativas. Entonces, nosotros iremos e intentaremos amenizar el partido lo más posible proponiendo, según la franja horaria en donde se juege, desayunos, almuerzos, picadas, mateadas. Pero no es suficiente: el estómago tiene una capacidad más o menos limitada y en algún momento deberemos buscar vías alternativas a la oral para aplacar nuestra angustia. Y como la lectura, el internet inalámbrico o los juegos de azar pueden caer mal a nuestros compañeros, ¡Aargh! se complace en presentar una lista de comentarios para pasarla bien durante un partido sin tener que cortarse del grupo:

  • Gritar un “¡Gol!” cada vez que la Selección recupera la pelota.
  • Gritar “¡Dásela a Messi! ¡A Messi que hace el gol!” cada vez que la Selección pasa la media cancha.
  • Gritar un “¡Gol!” cada vez que el equipo contrario ataca (requiere amigos de mucha confianza).
  • Pararse y gritar “¡Penal!” cada vez que un jugador de la Selección toque la pelota dentro del área opuesta.
  • Indignarse preguntando “¿Pero cómo, no fue corner?” cada vez que la pelota pasa línea de fondo contraria.
  • Lo mismo que la anterior, pero también con la línea de fondo propia.
  • Inventar apodos para los jugadores (ej. “El Lechuga Abbondanzieri”, “El Turco Heinze”, “El Metegol Zanetti”).
  • Reclamar la entrada de un jugador que ya no está más hace años en la Selección (ej. “¡Escuchame, acá tiene que entrar Sensini!”).
  • Agarrárselas con un un técnico anterior de la Selección (ej. “¡Éste Pekerman no da para más, tiene que venir Bianchi!”).
  • No solo con Riquelme, sino con cada jugador de la Selección que toque la pelota, decir “¡Este X es un pechofrío!” (ej. “¡Éste Mascherano es un pechofrío!”, “¡Éste Ayala es un pechofrío!”). Esto es especialmente efectivo cuando el jugador convierte un gol.
  • Lo mismo que lo anterior pero extenderse a cuerpo técnico, jugadores del equipo contrario, árbitro y jueces de línea, personal de seguridad del estadio, hinchas y comentaristas de la televisión.
  • Lo mismo que los dos anteriores pero confundiéndose nombres y/o apellidos (ej. “¡Este Estévez es un pechofrío!”).
  • Hacer preguntas sobre información como “¿Cuántos cambios puede hacer?”, “¿Si empatan qué pasa?” o “¿Quién es el capitán?”.
  • Acusar de vendidos a árbitro y jueces de línea cada vez que cobran algo perjudicial para la Selección (ej. “¡Colombiano de mierda!”, “¡Mejicano puto!”).
  • Indignarse y levantarse de la silla gesticulando y gritando “¡¿Pero cómo?!” ante cualquier cosa insignificante cobrada en contra de la Selección, especialmente saques laterales. En cambio, quedarse en el molde ante sanciones verdaderamente injustas.
  • Ante goles propios, permanecer inmutable hasta diez segundos después de convertido el tanto, y recién ahí saltar de la silla.
  • Ante goles contrarios, darse vuelta y preguntar “¿Pero cómo, qué pasó? ¿Fue gol? ¿Fue gol, en serio?”.

Por supuesto, ante el hartazgo que indefectiblemente generarán estos comentarios en nuestros amigos, debemos contestar que estamos muy tensos y que nuestros nervios nos traicionan.



2 Callate en “Cómo divertirse durante un partido de la Selección”

  1. edwar roberto DZUL COLLI balbuceo:

    EL AMOR ES ALGO QUESA POR MEDIOS DE AMOR Y AMISTAD

  2. #2: La nevada mortal balbuceo:

    [...] sublimar mis dudas respecto a las Nuevas Siete Maravillas, mi obsesión por Michelle Rodríguez, mis artilugios para entretenerme viendo fútbol, y mi morbo por la desgracia ajena. ¡Y no se pierdan los Poemas Pelotudos del Señor Chuletas, ni [...]

Entonces...