Archivo de septiembre, 2008

Comics

Venganza

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Aleatorios

Chistes que no vamos a hacer sobre lo del hijo de Maru Botana

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Como en Aargh® tenemos valores, no publicaremos ninguna de las siguientes notas.

  • “Maru Botana detecta hijo muerto al tomar asistencia al levantarse”
  • “Se achica un 2% la familia de Maru Botana”
  • “Se atrasa nueve meses el debut del Botana FC”
  • “Vuelve a Göbbels el récord de mayor cantidad de hijos rubios”
  • “Botana apunta ahora a quitarle a Göbbels el récord de mayor cantidad de hijos rubios muertos”
  • “Maru Botana desconsolada: ‘no estaba tan mal desde que me dejé los lentes en el Coto’”
  • “Maru Botana agrandada: ‘a este ritmo, lleno un mausoleo cada tres salitas de jardín’”
  • “¡Cinco por uno, no va a quedar ninguno!”


Foto actualizada de la familia de Maru.


Merca & dising

Prepará tus sentidos

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la historia histérica

Antes de suicidarse

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ANTES de morir, el 26 de agosto de 1991 Alfonsín habló conmigo y me dijo: “Miki, ni el Occidente ni el Oriente pueden utilizar hoy sus bombas atómicas sin desencadenar represalias instantáneas. En esta situación Beijing podría aprovecharse de su superioridad numérica, sino fuera por un factor muy importante: el sistema de ‘guerra nuclear táctica’” de Argentina, del que poco se ha hablado”.

Y prosiguió: “¿Miki, cuantos átomos podríamos juntar entre usted y yo, si quisiéramos? Y estoy hablando de solo nosotros dos, dos demócratas que se inmolarían por amor a la patria. Imagínese:40 millones explotando al unísono… ¡adelante radica… “

¡Estaba hecho mierda! Lo acompañé hasta la playa y le despedí. No fue nada emocionante. Por suerte llevaba mi Kodak Instamatic 110–regalo de la cuñada de Vivian Drake- y pude registrar el momento en que daba los últimos pasos.

Dijo antes de acercarse a la orilla: “Mi amigo, yo no puedo ser menos que mi hermana.”

Por supuesto se refería con ese gesto, a su hermana menor Alfonsina.

Regresé despacio, y reflexioné mucho sobre la vida. Me hospedaba en el hotel del Sindicato de Empleados de Comercio porque tenía descuento.

Curiosamente me recibieron, desde el conserje hasta las mucamas con un: ¡Viva Perón… carajo!

Todo, todo esto es absurdo, me dije.

Entonces salí nuevamente a  la calle. Quise huir de estos imberbes iconoclastas, algo inmaduros, y pasionales.

Vagué por el centro de Mar del Plata y entré a una Feria Americana.