Vello
por Monsieur Côtelette![]()
Director/Guionista: Un gordo pelado que colecciona muñecos y nunca los saca de la caja
Género: Aventuras psico-fantásticas con toques románticos
Reparto: Mujeres lindas, chicos lindos, un gordo, un chino, un tipo con cara de rata y la chinita hermosa de la foto.
  El problema de Lost es que la gente no habla. Están ahà en la isla esa y nunca se ponen a hablar sobre lo que pasa. Bueno, sÃ, me quisiste matar, pero ya me olvidé, no quiero saber sobre todos esos laboratorios abandonados, osos polares selváticos, cabañas que desaparecen, monstruos de gas negro. Tampoco quiero saber nada sobre porqué mierda están todos esos guachos ahà viviendo en un barrio cerrado y para qué carajo quieren tener bebés. Y ni en pedo me cuentes sobre el fósil de un millón de años, el botón que hay que apretar para que no explote el mundo o los viajes en el tiempo. No, porque si me contás la razón de todas esas cosas, entonces no tenés clima misterioso para el romance, el drama familiar o las peleÃtas entre monos.
El problema de Lost es que es original y generalmente está bien escrito, pero a la larga se hace como esas sagas de dibujitos japoneses en donde toda resolución se estira para mantener la tensión. Y eso me rompe las bolas, porque todos los espectadores mogólicos se quedan enganchados para saber qué carajo pasa pero es clarÃsimo que no pasa nada. La cantidad de cabos sueltos potenciales que esta serie está acumulando se vuelve en su contra, a pesar de tener un personaje que es irakà y experto en tortura confesional.
Dicho todo esto, sólo me resta hacer hipótesis alocadas para explicar todo el asunto: en realidad la isla es la punta de una super montaña sumergida en cuyo interior un ejército de robots-alien sueñan con su antiguo planeta de silicio destruido por un terrible ser antimaterial de dimensiones descomunales. Se da la casualidad que en 1932 unos japoneses indios se instalan en la isla para hacer experimentos genéticos con el fin de crear un soldado imperial capaz de matar con el pensamiento y con la habilidad de transformarse en agua. Pero toda la radiación que esto provoca despierta a los robots-alien de su sopor megamilenario por un nanosegundo, lo suficiente como para matar a todos y crear una torsión espacio-temporal alrededor de la isla. La mafia mundial de almas se aviva de todo esto y crea una división especial llamada “Pelvis”, cuyo único objetivo es utilizar la distorsión cronal de la isla para viajar en el tiempo y alterar de forma Ãnfima el pasado para que los helados se creen en el siglo V y asà apaciguar la ira de Atila y, consiguientemente, hacer perdurar el Imperio Romano del Oeste por 10.000 años más. Gracias a la economÃa basada en el trabajo esclavo, el Imperio Romano se desarrolla cientÃficamente a un paso aceleradÃsimo y logra desarrollar la fusión en frÃo en el año 1236. Esto y el motor de deuterio, posibilita la conquista galáctica y la expansión de la raza humana por todo el universo como el puto virus de mierda que es.


Algunos ejemplos extraÃdos de los medios mas prestigiosos del paÃs
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En su adolescencia Claudia Gómez descubrió que era distinta al resto de las mujeres. Debido a un problema hormonal, su cara comenzó a cubrirse de vello. En un principio fue una leve sombra en el bigote, lo cual era común en todas las damas de su familia. Pero conforme fue creciendo, notó como su pera, mejillas y papada comenzaban a llenarse de pequeños puntos oscuros.
Nacida en una familia pudiente de barrio norte en 1954, la cuestión barbÃstica era socialmente inaceptable, por lo que fue echada de su hogar. Errante, se convirtió en una trotamundos sin futuro, vagando por la vida, hasta finalmente conseguir un trabajo en el circo, donde fue aceptada por la comunidad de fenómenos. A pesar de ser un trabajo extremadamente simple, puesto que solo debÃa estar sentada en una banqueta, trataba de sacar lo mejor de ello, decorando y recortando su barba según los estilos imperantes de la época.
Ya en los años noventa, Claudia notarÃa como su fama empezarÃa a decaer. El furor y la massmediatización del travestismo lograron que su credibilidad como mujer barbuda amenguara, pues la gran mayorÃa del público pensaba que se trataba de un hombre disfrazado. Deprimida, recurrió a un tratamiento de depilación definitiva, abandonando para siempre el ámbito circense.
En la actualidad Claudia Gómez ha reformulado su vida, y trabaja de cajera en un autoservicio chino. El verdulero le tira los galgos.