Tras un fallido intento de ser futbolista, Rod Stewart forma parte del mundo de la música hace exactamente 45 años. Sí, y cómo pasa el tiempo. Luego de haber transitado por numerosas bandas y haber luchado por su independencia como músico, Rod demuestra ser, hasta nuestros días, un ícono en el mundo de la moda. Pudo haber variado su estilo musical, pero si hay algo que este dorado hombre sabe, es VESTIRSE.

Si hablamos de historia, podemos comprender por qué su vestuario es tan llamativo y auténtico. Encontramos semejanzas con la cabellera de la reina de Berenice, mujer de Ptolomeo II, famosa por consagrar sus peinados ante Venus, en la isla de Chipre (Egipto, 210 a.C). Rod también se inspira en los períodos Románico (siglo XX/ XI) donde deja deslumbrar las formas de su cuerpo (tal como lo habían hecho los griegos y romanos) siempre manteniendo las proporciones naturales del cuerpo humano; del Gótico (siglo XIII) rescata el triunfo de las medias o calzas, que en pleno furor del siglo XIV se mostraron en los jóvenes valientes que envestían las calzas con unos excéntricos farsetos o pourpoints (camisa armada y ajustada, con mangas abultadas y hombros amplios, que cubría hasta media nalga) dejando mostrar las piernas en su totalidad, como también el dote masculino y la parte trasera. Por lo cual, podemos decir que Roddy ha estudiado firmemente su estilo, nutriéndolo con ‘toques’ de distintas épocas del arte y la moda.

Luego de realizar esta investigación, llegamos al siglo XXI. No hay nada nuevo, ya lo sabe Rod. Mirando a nuestro alrededor, nos damos cuenta que su presencia en la historia de la indumentaria es tan permanente que vemos por todos lados cada uno de sus logros. Roddy ha sido en los últimos 20 años un punto firme de referencia en adolescentes, artistas, actores y por supuesto, músicos. Y yendo aún más profundo, llegando al corazón de ‘la movida’ porteña, chocándonos con las calles Honduras y Serrano, vemos cómo el aura de este artista se expande y explota.
