(PARTE I)
(PARTE II)
(PARTE III)
PARTE IV
7. MANTENER A LA SEÑORITA AL LADO NUESTRO
Con mucha práctica y algo de suerte, eventualmente logrará que una señorita se siente junto a Ud. No desespere; procure no emocionarse y controlar su respiración. No aplauda ni le sonría a ella idiotamente. Recuerde que es algo que a la gente normal le pasa todo el tiempo y no le da la mayor importancia.
Ahora bien, seguramente le habrán dicho a Ud. en la escuela que “es más fácil sacarse una buena nota que mantenerla”. Pues bien, ahora debe Ud. mantener las actitudes y conductas corporales que lo condujeron hasta este éxito durante mucho más tiempo que el lapso que se necesita para “vender” el asiento. Si bien no es necesario, por poner un ejemplo, que durante el resto del trayecto usted siga simulando hablar por teléfono diciendo “comprá, comprá 1000 acciones” -esto sería más bien desaconsejable-, hay una serie de cuestiones que Ud. sí deberá vigilar.
Para la estrategia de “el desinteresado“:
- No le siga indicando a otras gentes dónde hay asientos libres. Parecerá Ud. un pelotudo.
- Siga sin mirarla, al menos no maniáticamente. Parecerá Ud. un maniático.
- Continúe fingiendo no tener tics nerviosos. Ídem.
- Continúe fingiendo respirar normalmente. Ídem.
- Puede Ud. dejar de hacer eso otro que estaba haciendo que lo hacía parecer desinteresado. Sin embargo, tampoco se avoque Ud. ahora a acosar sutilmente -o no tanto- a su nueva compañera de viaje.
- No tiene Ud. que seguir mostrándose “cerrado” ni moviendo los labios como puteando por lo bajo -más bien esto es desaconsejable-. Evite consumir más cocaína a la vista de la muchacha y de cualquier agente de la Ley.
- Tampoco se vaya Ud. al otro extremo, comenzando a mostrarse demasiado “abierto” y medio como morfándose a la pobre señorita con la mirada.
- Puede finjir despertarse.
- Puede finjir seguir durmiendo con la cara tierna.
- Puede inclusive finjir seguir durmiendo con cara tierna y caerse levemente (nuevamente subrayamos “levemente”) hacia el costado de la señorita, como en esa propaganda de la maquinita de afeitar. No se extralimite Ud. y tome por almohadón los pechos (si los tiene) de la susodicha –especialmente si está Ud. simulando babear mientras duerme.
- Pare Ud. de simular roncar. Que las muchachas milagrosamente se sienten a su lado cuando Ud. ronca no quiere decir que pueda Ud. jugar con el destino. Sea vivo.
- Procure no quedarse dormido mientras simula estarlo.
Y para la estrategia de “el interesante“:
- “Interesante” no quiere decir “pedante” ni “altoparlante”. Si Ud. habla por celular, no grite para parecer seguro de sí mismo. Evite llegar a extremos como recitar en voz alta poesía medieval inglesa, o simular dirigir una orquesta filarmónica mientras pone cara solemne y lee una partitura de Beethoven fingiendo escuchar la música en su cabeza.
- No intente Ud. volver a poner el bolso en el asiento aledaño. Hay una persona en él ahora.
- Pare de mirarla. A menos que sea una ninfómana, la muchacha se sentirá intimidada.
- Siga siendo lindo. No suba de peso en el trayecto del colectivo, evite sudar excesivamente si es que puede controlarlo, vigile su peinado y/o maquillaje, y procure no sufrir un derrame de Bótox.
- Siga siendo o aparentando ser exitoso. Si Ud. lo es (o es Ud. el Diablo, como Al Pacino) y sufre Ud. una quiebra empresarial (o un exorcismo), aguántesela hasta que llegue su parada para gritar, agarrarse de los pelos o suicidarse. En cambio, si Ud. solo aparenta serlo (como Al Pacino, que no es realmente el Diablo aunque sea exitoso), procure no simular recibir llamadas de la suerte de “¡¿Cómo que me dejás por el jardinero?!” o “Sí, mañana a primera hora voy y se lo limpio, señor.”. Si Ud. usa laptop, procure no mirar pornografía, leer sitios de videojuegos, chequear Taringa! ni consultar este Manual durante el trayecto.
- Puede Ud. ponerse a escuchar música con auriculares.
- Absténgase de escuchar música con el celular.
- Puede Ud. “cerrarse”: cruzarse de brazos, girar el torso hacia la ventana, etc. Tenga Ud. en cuenta que esta postura es más incómoda, así que no sería inteligente de su parte hacerlo.
Más allá de consejos de esta suerte, no hay gran cosa que podemos hacer para evitar que la muchacha elija descender del colectivo o irse a otro asiento libre, quizás uno doble que acaba de ser desocupado. En este último caso, sin embargo, sí hay algunos aspectos que conviene vigilar para que no suceda. Por un lado, recuerde que cuanto más espacio físico le ofrezca a la muchacha, menos incómoda se sentirá en su postura y menos querrá irse a otro asiento ni bien se libere; en ese sentido, evite Ud. cruzarse de piernas, achancharse o engordar. Por otro lado, tenga en cuenta que en tanto Ud. mantenga las apariencias de la estrategia que eligió, la chica seguirá reafirmada en su elección y la mantendrá.
Los factores que escapen a estos dos aspectos ya son exógenos y escapan a nuestro control. Este Manual desaconseja y se desliga de toda responsabilidad ante el uso por parte del lector de tácticas como:
- atado y amordazado
- extorsiones
- amenazas con arma blanca
- amenazas a punta de pistola
- amenazas de bomba
- polvos vudú
- inyecciones de pentotal
- hipnosis
- secuestros express
- secuestros duración tipo esa película de Mel Gibson
- secuestros duración tipo FARC
- secuestros duración tipo esa chica de Austria que vivió toda su vida en cautiverio
8. CONCLUSIONES Y ACLARACIONES FINALES
Detallamos hasta aquí un método exhaustivo que contempla desde el momento de elegir dónde sentarnos hasta cómo conservar a la bella muchacha a nuestro lado durante todo el tiempo posible y mediante acciones legales. El éxito de este conjunto de técnicas dependerá de la seriedad, la tesón y la insistencia con las que se apliquen. De todos modos, tenga Ud. en cuenta que cuanto más insista, más difícil le será a Ud. ocultar sus tics nerviosos, su baba chorreante y su respiración de maniático. Además, por su propio bien, evite mencionar la existencia de este Manual en el improbabilísimo caso (por algo está leyéndolo) de que Ud. llegue a entablar diálogo con alguna señorita.
FIN