Ground Zero Rosario: Darío Grandinetti
por lemmycautionHace falta que de una vez por todas alguien diga lo que todos saben ya: Darío Grandinetti es de cuarzo. El día que muera, su familia podrá usar su cara para hacer un chaleco antibalas. ¡Y su voz! Al lado de él, Droopy suena como un rapero cocainómano. Sencillamente, no se explica cómo un sujeto así pudo haber pasado las fronteras de Rosario. Capaz porque acá no lo queríamos, quién sabe.
Lamentablemente, Darío no es el único. Nuestra tele está plagada de especímenes como él; es más, prácticamente está compuesta casi exclusivamente por ellos, con Marley a la cabeza. Pero lo perturbador del caso es que Grandinetti trascendió las fronteras del país (capaz porque en la Argentina tampoco nadie lo quería, por qué no) y terminó protagonizando ni más ni menos que una película de Pedro Almodóvar. Verlo llorar es casi tan cómico como cuando Merlina intenta esbozar una sonrisa en Los Locos Adams. Sus escenas de ira recuerdan a esa mujer de Seinfeld que no podía mover los brazos al caminar.

Adoquín. Darío Grandinetti paseando por las calles de Madrid.
Lejos de perder el tiempo dando los detalles de este obvio caso de apadrinamiento francmasón, ¡NEP! se complace en sugerir a los productores y directivos de los estudios cinematográficos europeos una serie de papeles protagónicos en los que las “habilidades” del Sr. Grandinetti se verían bien aprovechadas:
DICEN QUE SOY ABURRIDO. Una emocionante producción sobre cómo llegó a la presidencia y cómo cayó Fernando de la Rúa. La vertiginosa vida de un hombre que desde que nació se preparó para gobernar un país, y terminó haciendo todo menos eso. Cuatro horas cuarenta minutos sin interrupciones ni para ir al baño, pero cargados de adrenalina, siestas y discursos sobre la importancia del recuperar las instituciones. Con el coprotagónico de “la vieja de Todo x $2 que hacía el sketch de Madre” como Inés Pertiné.
RAIN MAN INICIA. La prequel de la famosa película en la que Dustin Hoffman interpreta a un autista, Rain Man Inicia narra la historia del padre de Raymond. Para lograr mayor realismo, se le obligaría a Grandinetti a que “improvise” sin guión alguno, consiguiéndose de esta forma impactantes resultados. El punto cúlmine de la película sería la escena de sexo en la cual Raymond es concebido, donde la cámara sigue en primer plano las ricas expresiones faciales de Grandinetti durante el coito. Dirigiría Harmony Korine.
HERENCIA AL NACER. Película de esas “tiernitas y re-emotivas que no verías jamás si no fueras con tu novia al cine”, el filme nos muestra la vida cotidiana de Alfredo, quien al nacer fuera por unos instantes ahorcado con su propio cordón umbilical. Solterón y con un empleo mediocre, el protagonista no sabe que es único heredero de un moribundo magnate industrial. La bella y despiadada Teresa (interpretada por Andrea del Boca, para que contraste con su sobreactuación) se entera de esto e intentará seducirlo y hacerse con la fortuna, pero terminará enamorada del tierno y babeante cuarentón. Se esperan muchos momentos de comedia, como cuando Teresa se le insinúa a Alfredo y éste no se da cuenta, y cuando el abogado de la herencia debe explicarle la situación al protagonista en forma de cuento infantil.
EL OCASO DE PINOCHO. En el estilo de esas películas “copadas” y “medias raras” tipo El Ladrón de Orquídeas, El Gran Pez y Más Extraño que la Ficción, esta producción indie recrearía en formato de comedia negra los últimos días del célebre personaje de Pinocho, deprimido por la muerte de su querido Gepetto y afectado por la reuma, la arteriosclerosis y las termitas. Se incluiría un pequeño homenaje a Fin de Semana de Locura (Weekend at Bernie’s) para los entendidos, cuando durante un fin de semana completo nadie se percata que Pinocho ya está muerto, a causa de que su rostro está igual de desanimado que siempre y ni siquiera huele a podrido. El rol protagónico está pensado especialmente para un actor de madera como lo es Grandinetti.
Eso es todo. No es que reclame nada, pero en breve estará disponible mi cuenta de PayPal para que los cazatalentos de los grandes estudios hollywoodenses me paguen con lo que les dicte el corazón.




