Éste es mi primer blog, nunca escribà uno. Siempre estuve convencido de que si iba a tomarme el épico esfuerzo de encontrar una dirección que no estuviera ocupada, entonces al menos deberÃa ser por una buena causa. Y como todo lo que tenÃa para ofrecerle al mundo eran listas de nombres graciosos para bandas, esquizoanálisis de pelÃculas de zombies de Romero y comentarios inflamados sobre la última idiotez que haya dicho Mario Bunge, mejor era irse a ver el último capÃtulo de Lost. En todo caso, siempre puedo arrancar otro blog con todas esas tonterÃas si es que éste me sale bien. Esto es, si es que me empiezan a perseguir hombres de traje negro y lentes ahumados… lo que vendrÃa a ser un indicio -no menor- de que la estoy pegando con lo que digo.

Talento. Ara viene a pleno hace años.
Es que la idea de esta prometedora bitácora es, justamente, denunciar las no pocas ocasiones en que muestran su cara las obvias y siniestras conspiraciones de los poderosos. La maraña de arreglos alcanza todos los ámbitos de nuestra vida, hasta los más insospechados. ¿De qué otra manera explicar la persistencia de Araceli González en los comerciales de televisión? ¿Desde cuándo ensuciarse hace bien? ¿Por qué cuando escuchás por primera vez una palabra rara como “cadalso“, justo esa semana la usa todo el mundo? ¿Quiénes son los miles que votaron a Cherasny? ¡¿De dónde salió Cherasny?!

Progre. La propuesta de un candidato.
Pero quizá la más inquietante y ambiciosa manipulación se esté ejerciendo sobre la ciudad donde habito, Rosario. Solo de esta manera se explicarÃa cómo alguien querrÃa levantar un rascacielos acá, y encima en un lugar tan feo como ese edificio de Telecom en calle Dorrego y Wheelwright. Solo asà serÃa posible entender cómo por nada más que un mÃsero gato hervido hace mil años en vivo en Telenoche, siga persistiendo sobre nosotros el estigma de los “comegatos”.
Y entonces, es natural que desde este ojo de la tormenta, desde este punto tan neurálgico del complot, pueda yo detectar la inmensa cantidad de conspiraciones que se desprenden de este gran, enorme tongo. Como verán, amigos, todo cierra. Cualquier acusación de delirio persecutorio queda asà ingeniosamente descartada. Buenas noches y sean bienvenidos.
Bajen esa persiana, por favor.